EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
8 de junio de 2018 / 10:40 a.m.

El Draft previo al Apertura 2018 no fue de muchos movimientos, la mayoría de los clubes ya habían definido la mayoría de sus refuerzos en el mercado nacional. Se podría decir que fue de los drafts más aburridos de los últimos años.

Sabíamos que Tigres iría con la intención de acomodar algunos jugadores, de observar qué iba a pasar con la gran cantidad de elementos cedidos en varios equipos de la primera división y la categoría de plata de nuestro fútbol mexicano, pero no esperábamos que hubiera movimiento con Atlético San Luis, donde pasó un año jugando Jonathan Espericueta.

Ese jugador que tantos reclamos le valieron a Tuca por una buena cantidad de torneos, que salió campeón del mundo y que se decía que muchos equipos querían pero nadie se atrevía a pagar por él, ese jugador que fue a Europa y prácticamente no jugó, ese elemento llegó a primera división.

Primero es importante ver cómo fue su año jugando con el Atlético San Luis, donde en entrevista para la revista del Ascenso MX dejó claro que su intención era sumar minutos, y qué mejor que hacerlo en un equipo como el del vecino estado que tiene un convenio con Atlético de Madrid, que pretendía pelear por el campeonato (aunque no lo logró) y poder ser visto por clubes de primera para recibir una oportunidad.

Allí jugó 28 partidos de liga entre el Apertura 2017 y el Clausura 2018, de esos fueron 21 como titular. Hizo dos goles, ambos en el torneo que recién terminó. Llegó a jugar algo cercano a la banda sin ser extremo, jugó como interior, estuvo detrás de 9 siendo el creativo y como siempre: cada balón parado le pertenecía.

Cuando fue transferido a préstamo algunos lo vieron como un sacrilegio, como un gran retroceso en su carrera, aunque en Tigres nunca había logrado consolidarse con el primer equipo aunque jugó en todos los torneos posibles: Liga MX, Copa Mx, Concachampions y Copa Libertadores. Oportunidades no le faltaron, pero nunca pudo estar a la altura de lo que exige ser jugador de Tigres.

Puebla, entonces, preguntó por sus servicios y la directiva junto al cuerpo técnico de Tigres vieron con muy buenos ojos esta posibilidad para que se siga desarrollando uno de los supuestos talentos que han salido de la cantera en Zuazua, Nuevo León.

Espericueta va a un equipo que se preocupa por, la mayoría de las veces, tener un buen trato de balón. Avanzar en conjunto, tener pases filtrados, cambios de frente, que necesita la creación y distribución y que pone muchos balones al pie. No es un equipo de extremos dinámicos, es un equipo que la dinámica es por la vía del pase, y todas estas características de colectivo se adaptan bien a lo que Espericueta necesita para poder caer bien a un equipo.

Esta vinculación con Puebla es a préstamo, y será un muy buen semestre para ver cómo se comporta en un equipo de primera división que no tiene ninguna problemática de descenso (porque no habrá), será muy bueno poder ver si realmente es lo que hace siete años todos pensábamos de él.