EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
8 de enero de 2018 / 11:38 a.m.

Los últimos 9 inicios del torneo tienen una marca bastante negativa para Tigres, de esa decena de juegos solamente han podido ganar 2, empataron 3 y perdieron 4. Este pasado viernes la estadística continuo sobreponiéndose, perdieron 1-2 en Puebla. Una derrota que en el papel no está presupuestada, pero sabemos que el fútbol no está escrito.

Tuvieron un buen tiempo de pretemporada, el último partido lo jugaron el 10 de diciembre y no dejaron de entrenar incluso en año nuevo, para evitar problemas de rendimiento físico y reducir el margen de lesión en los futbolistas. Como Puebla no calificó a liguilla, obviamente estuvieron mucho más tiempo en pretemporada, sin embargo eso no fue suficiente para que los refuerzos extranjeros hayan estado presentes en este juego. Chumacero y Santamaría no jugaron en este encuentro.

Por el lado de Tigres no hubo refuerzos y tampoco salidas, solo estuvo ausente Jurgen Damm por el accidente que sufrió en el rostro por pirotecnia.

El parado táctico de Ricardo Ferretti fue multifuncional. Inicialmente, 3-4-1-2 con carrileros, Vargas de mediapunta. 4-2-3-1 al momento de los ataques posicionales, con Valencia y Aquino por fuera, Vargas de mediapunta y Gignac de 9. 3-3-2-2 al momento de presionar para recuperar, Puebla dejaba mano a mano 3 delanteros contra 3 centrales, y Meza estuvo intentando un estable 4-2-3-1 con Tabó adaptado como centro delantero porque no había jugadores disponibles naturales en esa posición.

Puebla se fue arriba en el marcador tras un rebote en balón parado, algo que los felinos siguen sufriendo. El empate cayó en un centro de Dueñas que Muñoz ataca muy mal y Valencia empuja el balón.

Para el segundo tiempo no hubo un claro dominador, estuvo dividido en llegadas. Nahuel Guzmán atajó bien, Tigres no se acercó con tanta claridad al arco de Muñoz. El 2-1 para Puebla cayó tras una buena jugada de ataque organizado, Acuña quedó solo, le filtraron el balón y la mandó guardar. El juego no dio para más.

Parecía que Tigres estaba seguro de que podría remontar cuando perdía 1-0, el gol de empate fue un accidente y después de él no logró tener muchas más jugadas de peligro. Se notaron displicentes, no parecía el equipo campeón. Puebla hizo un gran trabajo colectivo e individual, un gran desgaste físico puesto que solo alcanzaron 33% de posesión, hubo que correr mucho detrás del balón.

Meza en algún momento modificó a 4-4-2, Escoboza y Acuña fueron los delanteros sin serlo. Esto complicaba marcarlos, porque tenían mucha movilidad y los centrales y laterales debían abandonar su zona. Así Tigres no pudo controlarlos y terminó perdiendo.

Hay que destacar la actuación de Jesús Dueñas que recuperó, distribuyó, presionó por todos lados, puso el pase de gol e incluso trataba de empujar a todo el equipo hacia el frente, pero no fue suficiente.