HELIODORO HINOJOSA / ENVIADO ESPECIAL
14 de julio de 2015 / 03:01 p.m.

Jesús Dueñas y Jorge Torres Nilo siguen sin jugar con México y se perderán la Ida de las Semifinales de la Copa Libertadores con Tigres.
“Si pudiera dividirme lo haría”, fueron las primeras palabras del ‘Pechu’ al recordarle esta situación.

Y es que no existe el dilema, escoger entre Selección Mexicana en Copa Oro o Tigres y la serie frente al Internacional de Porto Alegre.
Torres Nilo y Dueñas fueron llamados por Miguel Herrera para estar dentro de la plantilla de seleccionados que disputa la décimo tercera edición de la Copa en Estados. Ninguno ha sido titular.

El dueño de la lateral izquierda, posición natural de Torres Nilo, es Miguel Layún. Mientras que Dueñas, vive el mismo caso. Jonathan Dos Santos es el volante de contención con salida y Paul Aguilar es indiscutible para el estratega nacional por lateral derecha, las posiciones que domina el canterano felino.

“Obviamente es mi club querido y quiero que estemos en la Final y desde acá les mando muchas bendiciones. Yo me pongo en las manos de Dios. La verdad es que si pudiera dividirme, lo haría, pero no se puede. Sólo Dios sabe por qué hace las cosas y estoy aquí ahora en la Selección apoyando desde la banca y, cuando se me requiera, voy a dar todo de mí, sea un minuto, cinco o los que sean. Y por eso mismo quiero que mi equipo Tigres que llegue a la Final y poder llegar y apoyarlos.

“Uno quisiera jugar las 2 competencias, para mí son igual de importantes las dos, pero siempre me pongo en las manos de Dios. Respeto las decisiones de mis autoridades y ahorita mi autoridad es Miguel Herrera”, comentó el ‘Pechu’.

Este miércoles, ante Internacional de Porto Alegre, Jorge Torres Nilo hubiera sido considerado titular. En cambio, Jesús Dueñas sería de las primeras opciones en la banca de Ricardo Ferretti.

Pero su realidad está en Charlotte, en donde México enfrentará a Trinidad y Tobago. Ambas selecciones disputarán el primer puesto del Grupo C. Y otra vez, como ante Cuba y Guatemala, desfilarán hacia la banca del Tricolor y, cabizbajos frente a los medios, se retirarán del inmueble con poco o nada que decir salvo que ingresen y se roben la atención en el encuentro.