28 de agosto de 2013 / 03:28 p.m.

México • La cadena productiva de la caña de azúcar, ingenios, proveedores, refresqueros y pequeños comerciantes rechazó la propuesta de aplicar un impuesto adicional a las bebidas carbonatadas, pues considera que afectará a toda la industria y a los consumidores, al encarecer el precio del producto.

En conferencia de prensa, representantes de la cadena productiva afirmaron que la aplicación de este gravamen afectará a 540 mil mexicanos que dependen de esta industria y no resolverá el problema de la obesidad, al contrario, perjudicará a los pobres al afectar 14 veces el ingreso real de los hogares de menores ingresos.

Juan Cortina Gallardo, presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera, afirmó que ante la pretensión de aplicar un impuesto especial al consumo de refrescos para atacar la obesidad, la cadena productiva se encuentra totalmente unida para evitar la nueva imposición, pues se trata de un gravamen regresivo, discriminatorio y recesivo, pues los gravámenes que ya paga la industria alcanzan los 60 mil 350 millones de pesos, que equivalen a 4.1 por ciento de la tributación total.

Dijo que tratar de frenar la obesidad con la aplicación de un nuevo impuesto no solo es miope, porque se ha confirmado que a lo largo de los años el consumo de refrescos nunca ha sido un factor de obesidad, sino que además se afecta a una industria que se encuentra en crisis, ya que en lo que va del año ha registrado una caída de 40 por ciento en el precio del azúcar, lo que significa un menor ingreso de casi 15 mil millones de pesos.

Único que paga IVA

Emilio Herrera, director general de la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas, dijo que por el momento solo se conoce de manera oficial una propuesta para gravar con 20 por ciento los refrescos; sin embargo, reiteró que la industria está contra la aplicación de cualquier otro impuesto especial, pues es el único de la canasta básica que paga IVA de 16 por ciento y porque se está satanizando al azúcar como generador de obesidad.

Herrera dijo que solo se han logrado unos pequeños acercamientos con la Secretaría de Hacienda, pero no se ha entablado un diálogo con la industria, la cual, definitivamente, trasladará el incremento al precio del producto, pues la ley dice que se trata de un impuesto al consumo.

A su vez, Carlos Blackaller, presidente de la Unión Nacional de Cañeros, dijo que de aplicarse este impuesto será la puntilla para descarrillar una cadena productiva que se encuentra en medio de una fuerte batalla para equilibrar el mercado respecto de los edulcorantes basados en jarabe de maíz.

Por último, Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Comercial de Pequeños Comerciantes, dijo que este impuesto será un golpe directo a las tienditas del país, pues en 88 por ciento de los comercios de ese tipo los refrescos son sus principales productos de venta, y representan entre 25 y 30 por ciento de su flujo mensual de efectivo, al mismo tiempo que operan como el principal detonador de compras en este tipo de comercios.

 — HUGO GONZÁLEZ