27 de agosto de 2013 / 02:30 p.m.

 México  • La aprobación de una reforma energética que permita elingreso de la iniciativa privada en refinación y transporte de hidrocarburos puede beneficiar al sector aéreo, con una reducción en el precio de la turbosina y en el de los boletos.

Representantes de la industria afirmaron que la falta de competencia en materia petrolera y el monopolio que mantienen Petróleos Mexicanos (Pemex) y Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) ha generado que al menos 30 por ciento de los costos operativos de las aerolíneas sean por combustibles.

Sin embargo, aseguraron que el ingreso de capitales privados que fomenten la competitividad entre empresas distribuidoras y de refinación puede reducir de manera significativa el precio de los combustibles en general, y de manera particular el de la turbosina.

Sobre el tema, Guillermo Heredia, presidente de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), afirmó que aun cuando el mencionado combustible se rige por los precios internacionales, en México, éste tiene costos adicionales por concepto de manejo y transporte, toda vez que no existe una infraestructura de ductos que permita moverlo de manera eficiente por los diferentes aeropuertos del país.

“Para las aerolíneas el precio del combustible es el más alto costo operativo directo; ha dejado de ser de 18 por ciento para estar arriba de 37 por ciento.”

En el país se consumen 10.5 millones de litros diarios de turbosina, por lo que consideran idónea la propuesta del gobierno federal en materia energética.

“La solución para nosotros es, evidentemente, que tanto la refinación como la distribución se abran a diferentes proveedores, para que mediante la competencia se pudiesen abatir los costos que esto representa.”

Por otro lado, Carlos Almada López, subsecretario de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), afirmó que movilizar el combustible en camiones es de ocho a 15 veces más costoso que hacerlo por ductos.

Insistió en que la reforma energética generará importantes beneficios para el sector aéreo, pues solo el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es el único que cuenta con un sistema de ductos para el suministro del combustible a los aviones.

PÉRDIDA DE COMPETITIVIDAD

De tal forma que para el resto de las terminales en el país utilizar el transporte terrestre implica pérdida de competitividad, pues se generan precios altos que se ven reflejados en el costo de los boletos de avión.

“Si utilizáramos ductos, el precio final sería ligeramente menor, derivado de la estructura de costos. Nosotros esperamos que la reforma energética que propone el Ejecutivo prospere, creemos que es una propuesta valiosa”.

ASA es la única entidad que cuenta con el permiso para distribuir la turbosina; sin embargo, el funcionario afirmó que un cambio en el modelo de la empresa es un tema que deberá analizarse con una mayor profundidad y desde un punto de vista legal y financiero.

Al respecto, Andrés Conesa, director general de Aeroméxico, coincidió en que la aprobación de la reforma permitirá abaratar el costo del combustible para las aerolíneas, con lo cual se fomentarán las inversiones y la generación de empleos a mediano y largo plazos.

Insistió en que en la medida que se logren cambios constitucionales uno de los beneficios que puede acarrear para el sector es la reducción en los costos operativos y, por ende, verse reflejado en los pasajeros.

José Luis Garza, director general de Interjet, coincidió en la posibilidad de reducir las tarifas aéreas, por lo que urgió en la necesidad de abrir a los capitales privados toda la cadena de valor de los hidrocarburos.

Sin embargo, comentó que los precios de los combustibles no son impuestos por Pemex o ASA, sino por la Secretaría de Hacienda, ante lo cual también consideró necesarias amplias reformas que eventualmente autoricen una mayo competencia, además de permitir la compra de combustible en el extranjero.

“Hoy solo tenemos de una sopa, es igual que la luz, si te dan un mal servicio te tienes que aguantar, igual nosotros, nos dan un mal servicio y nos tenemos que aguantar, no podremos comprar fuera. Lo que nos encantaría es ver un apertura en toda la cadena de valor.”

Aun cuando se abra a la iniciativa privada la distribución y el transporte de la turbosina, las aerolíneas no estarán interesadas en incursionar en este negocio, pues para la Canaero esa actividad dista mucho de la vocación que siguen estas empresas.

 — NAYELI GONZÁLEZ