ALEJANDRA GONZÁLEZ - @ALEGONZALEZG7
3 de diciembre de 2015 / 11:35 a.m.

André-Pierre Gignac se mentaliza diferente para partidos de alta importancia. El francés tiene una especie de ritual, que ya le ha dado frutos. 

Al llegar al estadio, el atacante sale con todo y su uniforme de concentración y se dirige a la portería norte. Se hinca en la media luna, y mantiene su mirada bajo los tres palos por alrededor de dos minutos. Posteriormente coloca su mano izquierda sobre el césped y lo 'acaricia'. 

GIGNAC

Este acto le funcionó en el partido de la antesala de la Copa Libertadores 2015 ante el Internacional de Porto Alegre. En el cual se estrenó en un partido oficial siendo felino al rematar de cabeza un centro que envió Jürgen Damm.

“No hay superstición, nada eso. Lo hago para concentrarme, para visualizar mi objetivo”, platicó Gignac de manera informal en agosto pasado a MMDeportes, quien resaltó que no es común que realice este pequeño ritual. “Sólo lo hago antes de partidos importantes”.

Ahora el artillero se encuentra en la misma instancia pero en el torneo mexicano. ¿Repetirá la acción?