16 de marzo de 2013 / 05:43 p.m.

Factores como la falta de transporte urbano y estímulos para adquisición de terrenos.

 

Monterrey.- • Nuevo León tiene un índice de demanda de vivienda cercano al cuatro por ciento, según cifras de las Sociedad Hipotecaria Federal, es decir, se requieren construcciones para cerca de 200 mil habitantes del Estado, sin embargo, en opinión de Baudelio Castillo, abogado especializado del sector de bienes raíces, los proyectos inmobiliarios están detenidos por políticas públicas.

Y por consecuencia, los negocios del sector de las bienes raíces seguirán esperando un repunte en sus utilidades, a falta de espacios para la construcción.

Ciudades como García, Zuazua o Salinas Victoria, en las que sus habitantes tienen problemas para transportarse por la escasez de medios o las distancias extensas, son un ejemplo de por qué los organismos que se encargan de regular los terrenos para construcción de vivienda condicionan a los desarrolladores e impiden más proyectos de vivienda, comentó.

"“El obstáculo es más que todo político, el modo de desarrollar vivienda del Infonavit, Fovissste y los otros organismos. Ellos quisieran que estuviera más centralizado, pero no es fácil, porque la tierra no está muy disponible"”, indicó.

Y aunque estas condiciones podrían ser un factor que propiciara la detonación de proyectos de vivienda vertical, el problema sigue siendo el mismo, el espacio, dijo el también autor del libro ‘El Fideicomiso Inmobiliario en México’.

“"¿De dónde agarran (los desarrolladores) la tierra? Necesitarían comprar muchas manzanas de Monterrey para poder alzar ahí condominios"”, dijo.

Sin embargo, explicó que hay otro factor aún más difícil de librar, y que tiene que ver más con la forma de pensar de la población.

"“La gente tampoco quiere (vivienda vertical), quiere el pedazo de tierra y el patio, ése es el problema. No quieren segundos pisos, quieren tener la tierra aquí. Hay una mentalidad mexicana que quiere su pedazo de tierra"”, explicó.

Aún y con todas esas dificultades del sector, Castillo señaló que un modelo de negocios atractivo para los desarrolladores inmobiliarios, es a través de los fideicomisos, por las bondades que estos ofrecen.

Es decir, un modelo donde el propietario de un predio forme una sociedad con un inversionista interesado en desarrollar un proyecto inmobiliario; donde uno aporta la tierra y el otro los recursos para la construcción.

Sus ventajas van desde el hecho de que la transmisión de la propiedad a un fiduciario (el desarrollador) no paga impuestos, hasta la rentabilidad que le deja al propietario de la tierra, que en opinión de Castillo, en la mayoría de los casos supera lo que se hubiera ganado por la venta de la propiedad.

Este modelo de negocio es común encontrarlo para desarrollos de vivienda vertical o para la construcción de hoteles, como ocurre en toda la franja del Pacífico, explicó.

Sin embargo, añadió que a la hora de establecer las condiciones del contrato del fideicomiso, se debe ser muy preciso, sobre todo, en beneficio del propietario de la tierra, puesto que el desarrollador deberá cubrir con todos los gastos.

DANIEL ANGUIANO