DIEGO ARMANDO MEDINA
28 de julio de 2015 / 12:56 a. m.

Desde niño soñó con poder jugar futbol, con vestir la playera de su amado River Plate y ya como profesional de algún día levantar lo más preciado en Sudamérica: la Copa Libertadores.

Hoy, Damián Álvarez está a 180 minutos de cumplir uno de sus más grandes anhelos como profesional e, irónicamente, tendrá la posibilidad de hacerlo en el primer estadio que conoció, pero como rival.

“(Estar en la final) es algo que estaba dentro del presupuesto. La ilusión de conseguir la final de la Copa Libertadores (primero) para conseguir esto magnífico (ser campeón). Pienso que Tigres lo tiene muy merecido y vamos por todo”, dijo Damián Álvarez después del pase felino a la Gran Final.

“Ahí (en River) aprendí prácticamente todo y la posibilidad de ser profesional, cumplir mi sueño y en mi caso que soy hincha de River de siempre, es aún más especial (estos partidos)”, agregó.

Actualmente, el argentino naturalizado mexicano vive la parte final de su carrera y a sus 36 años, ser campeón de una Libertadores sería la cereza en el pastel de una trayectoria en donde Álvarez puede presumir que ganó la Liga en México, Concacaf y la única Copa Sudamericana que un club azteca ha logrado, esto cuando militó con el Pachuca.

"Son circunstancias del fútbol (toparnos de nuevo y ahora en una final). Merecidamente los dos equipos están en la final ahora, nosotros nunca dejamos de creer y me parece esta oportunidad va a costar mucho que nos la quiten", declaró.

El pasado no importa. Aunque se hayan enfrentado en dos distintas ocasiones en fase de grupos no significa nada para lo que será el enfrentamiento de una serie por el título. En la Jornada 2, el resultado fue 1-1 en Buenos Aires y, por la fecha 4 en ‘El Volcán’ de nuevo igualaron, pero ahora 2-2.

"Los partidos siempre son distintos y más en una Final. Tenemos obviamente conocimiento al equipo que nos vamos a enfrentar y vamos a sacar esto adelante", dijo.

Serán dos partidos a muerte, un par de encuentros en donde Tigres tiene en sus manos convertirse en el primer campeón Libertador mexicano, duelos que quedarán tatuados en la memoria futbolística y sobre todo en la vida de Damián Álvarez.