ROBERTO FLORES | @BETOFLORES67
5 de abril de 2017 / 09:01 p.m.

Si ya el solo ver personas con los colores de Tigres por las calles de Vancouver era llamativo, más lo fue cuando más de 100 Incomparables le pusieron color y sabor a la lluviosa y fría tarde en esta ciudad canadiense.

Justo cuatro horas antes del arranque de la Vuelta de la Semifinal de la Concacahmpions ante el Whitecaps, los aficionados felinos se dieron cita en el restaurante Dunns, un lugar que pocas veces se había visto repleto y con un ambiente tan especial.

Unos con camisas amarillas, otros con azules, algunos más con las negras o bien con unas que los identificaba que eran de algún lugar en especial, pero todos tenían algo en común: ser hincha de Tigres.

"¡Hincha de Tigres ¿cuál es tu profesión? ¡La U, la U, la U!", empezaron a gritar para dar paso a una auténtica fiesta en un lugar que fue por unas horas una auténtica sucursal del Volcán Universitario.

Había personas de Monterrey que hicieron el viaje desde allá, o bien otros regios que viven aquí en Vancouver o en ciudades de Estados Unidos como Seattle, Nueva York, Portland, Las Vegas, Utah, Oklahoma y Texas.

"¡Vamos Tigres, te quiero ver campeón otra vez, vamos Tigres, te quiero ver campeón otra vez!", era el cántico que hizo pararse a todos de sus mesas, sin importar la edad, porque había de todo, niños, adolescentes, adultos y hasta de la tercera edad, hombres y mujeres, todos con la misma pasión por los colores auriazules.

Mientas en la calle Seymour el frío y la lluvia apretaban, había como 8 grados de temperatura, dentro del local el calor felino se hacía presente, no dejaban de gritar y cantar esperando que más tarde, en la cancha del BC Place sus ídolos hicieran el trabajo y lograran el pase a la Final de la Concacahmpions por segundo año consecutivo, donde ya está instalado Pachuca.

En punto de las 17:30 horas todos salieron del lugar y se enfilaron al estadio, a solo unas cuantas cuadras de distancia, en un recorrido donde los Libres y Lokos llevaban cargando un "trapo" gigante hecho especialmente para la ocasión que decía: ¿Quién es el padre y quién es el nene? Y en medio los cinco trofeos de campeón.

Durante el trayecto de unas seis cuadras hasta el estadio los barristas y los hinchas llamaron la atención de los canadienses que no daban crédito a lo que veían, pues literalmente los de la Doble L tomaron la calle para ellos.

Ya en las tribunas acomodaron todos sus trapos y se dispusieron a alentar a sus ídolos al pisar la cancha con el tradicional grito de "¡Tigres, Tigres, Tigres, Tigres!".

Ahora era el turno del equipo de responder en la cancha y sellar el boleto a la Gran Final de esta Concachampions y poder enfrentarse a Pachuca en busca de ir al Mundial de Clubes 2017 en los Emiratos Árabes.