EDUARDO TORRES |@EDUTORRESR
16 de abril de 2018 / 10:01 a.m.

El partido del sábado entre Tigres y Cruz Azul registró 90 minutos donde parecía que hubo dos equipos locales, esto sobretodo por las notables velocidades de juego entre el primer y segundo tiempo.

Una crítica común es que el equipo de Ricardo Ferretti reduce todo en las segundas partes, pero para esta ocasión fue lo contrario.

Los primeros 45 minutos de Tigres en el Volcán en este partido de jornada 15 fueron de los peores del torneo, e incluso me atrevería que entran en un Top de los peores en esta etapa de Ricardo Ferretti. Un equipo sin profundidad, con secuencias de pase “para que no me ataquen” en lugar de “para atacar”, nulo desborde por las bandas e incluso ningún remate a portería.

No había ataques posicionales, tampoco contraataques organizados; los extremos parecía que no habían ni salido a la cancha. ¡Ese no era Tigres! Cuando Cruz Azul se fue arriba 0-1, en contragolpe, fue lo mejor que le pudo pasar a Tigres. Un balde de agua fría para despertar de la parsimonia futbolística que durmió a más de uno en el primer tiempo.

Durante el medio tiempo se tomó la decisión correcta: Ricardo Ferretti no dudó en sacar a Ismael Sosa del campo para poner a Damm, tardó apenas 4 minutos en poner el empate 1-1 con un gol muy conceptual: crear la jugada por izquierda, servir a Carioca por el centro en linderos de área y este un lance frontal para Damm que quiso recentrar y terminó haciendo uno de los mejores goles de la jornada.

En la primera parte hubo una parte fundamental para que Tigres haya jugado mal: Caixinha desde el inicio quiso usar tres contenciones, por momentos defendían en 4-3-2-1 y 4-5-1 para evitar los circuitos de pases interiores, Tigres no podía lograr superioridad numérica y por eso se le complicaba tanto el partido. Para el segundo tiempo eso cambió, Cruz Azul decidió retroceder algunos metros y esto provocó mayor dominio de los felinos, al minuto 60 Caixinha sacó a Salas y metió a Montoya, renunció al triple pivote y dejó solo dos para sumar a un mediapunta, lo cual provocó espacios que Tigres estaba tratando de aprovechar con pases filtrados.

Al minuto 74 Cruz Azul se quedó con 10 por la expulsión de Gerardo Flores, un claro escenario de ventaja para Tigres pero solo si sabía aprovecharlo. Ricardo Ferretti decidió cambiar de línea de 4 a línea de 3 sacando a Torres Nilo para meter a Vargas, ponen a Aquino como carrilero izquierdo, Damm por derecha y 3 delanteros: Enner, Vargas y Gignac.

Cuando Tigres tomó ventaja fue precisamente por gol de Vargas, uno típico de él: atacar el espacio. No la posición de sus compañeros, no ir a buscar al rival, no ir a luchar; él tiene que atacar el espacio, encontrar la zona para poder rematar a portería. Se apoya en Gignac, se la regresa de primera y fue el 2-1 de la noche.

Al final del partido se empató de nuevo con Cauteruccio, sumandos grandes recursos técnicos individuales por parte de Martín, mala presión de Tigres a la posesión de Cruz Azul y desatenciones en linderos del área y dentro de la misma.

Solo quedan dos partidos de temporada regular y Tigres sigue perdiendo el tiempo: si no juega mal el primero lo hace en el segundo y viceversa. Es necesario que ese mal hábito desaparezca pronto, porque no habrá más tiempo en la Liguilla.




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