jaime garza
19 de abril de 2015 / 02:30 p.m.

Con una contundente exhibición, los Tigres le pintaron la cara a los Rayados en el Clásico 104.

Anoche el Volcán celebró con pasión y algarabía la goleada de 3-0 que le propinaron sus Tigres al Monterrey, en un duelo que en el segundo tiempo terminó por romper con otra destacada actuación del equipo de Ricardo Ferretti que llegó a 22 puntos y se acercó a la clasificación en la Liga.

Rayados le compitió a Tigres en la primera mitad, pero se quebró a partir del 1-0 de Gerardo Lugo al minuto 55.

La diferencia fue que las figuras del Tuca aparecieron cuando debieron hacerlo y las de Antonio Mohamed (quien vivió su primer Clásico como técnico desde la tribuna) se apagaron cuando no debían hacerlo.

El primer tiempo fue ríspido, peleado en el medio campo y sin tantas emociones en los arcos por culpa de las defensas que se impusieron en la mayoría de los frentes.

Apenas a los 10 segundos, Rayados fabricó la primera de peligro a partir de una pelota que Tigres le entregó a Dorlan Pabon y que el colombiano se animó con un tiro de larga distancia, pero Nahuel Guzmán estuvo bien colocado.

Mohamed, formó con una formación que partía del 4-4-2, aunque se convertía en línea de cinco al fondo cuando Jesús Zavala se metía entre los dos centrales Luis López y Stefan Medina.

Por su parte, Ferretti paró también con el 4-4-2, pero se fue deformando con el pasar de los minutos cuando Joffre Guerrón decidió tirarse a la punta derecha.

Por ejemplo, al 15' de acción, Torres Nilo peleó una pelota en el suelo, quiso jugar con la cabeza al tiempo en que Neri Cardozo jugó con el pie, pero le alcanzó a golpear y le abrió en la cabeza.

Al 31', Tigres fabricó su primera jugada de real peligro tras pasear la esférica de izquierda a derecha hasta llegar a Guerrón, quien cargado por la derecha sacó un disparo por un lado del poste izquierdo de Jonathan Orozco.

Pero realmente fue hasta la recta final cuando apareció el juego ofensivo, principalmente de los Tigres, impulsados por sus seguidores.

Antes, el colombiano Edwin Cardona quedó exhibido en un par de ocasiones, la primera en un túnel de Gerardo Luego y la segunda en torito que le hicieron a él y el Chispa Velarde.

De hecho, Mohamed, el auxiliar técnico Gustavo Lema debió advertir a Cardona cuando mandó a calentar a Luis Madrigal, porque el colombiano no presentó ni actitud, ni gravitó como usualmente lo hace. Además, tuvo que cambiarse hasta tres veces de tachones.

Al 37', Lugo estrelló en el poste el grito de gol del Volcán. Desde fuera del área sacó un remate que buscó clarear a Orozco pero pegó en el travesaño.

Enseguida, Cardona desperdició un tiro libre, Dueñas una ocasión más clara al filo del área grande y al 43', Barrera robó la pelota en medio campo y orquestó el contraataque al conducir y filtrar a Pabon por izquierda, pero cuando el colombiano sacó el tiro, Hugo Ayala se cruzó.

Para el segundo tiempo, Mohamed adelantó a Cardona por el centro, y al 52', en una pelota que le regalaron al colombiano, Rayados estableció peligro con tiro de Pabon que salió por un costado.

Pero al 55', con paciencia Tigres fabricó su rugido. Desde la derecha Guerrón sacó un centro raso que Damián dentro del área y de espalda al arco, abrió a la izquierda a la posición de Lugo que de frente a Orozco le anotó hacia su izquierda para el 1-0 que el Volcán celebró con júbilo.

"Vamos Tigres te quiero ver campeón otra vez" y el "corococó corococó el que no salte es rayado maric..."

Al minuto siguiente, Torres Nilo frenó a Pabón fuera del área, pero el colombiano no pudo ejecutar un buen tiro libre.

Rayados adelantó líneas, pero sus ataques fracasaban. Ni si quiera llegaban a pisar el área y en gran parte porque Cardona jugó sin jugar. Al 61', Guerrón le ganó la carrera a Velarde y entrando al área sacó un derechazo que pegó en el poste. La suerte le sonreía a Rayados, pero solo sería por un momento porque apenas le llegaría lo peor.

Mohamed sacó a un zaguero como Luis López e ingresó al atacante Luis Madrigal, que tampoco apareció porque balones no tuvo.

Al 66', Cardona falló en su clásico tiro tras recortar hacia el centro y dos minutos después, Tigres desperdició un contragolpe claro en que llevaba ventaja numérica.

Pero eran mensajes felinos que al parecer Rayados no supo interpretar.

Al 83', fue cuando Tigres le dio toque al Monterrey y lo mató. Tras varios pases entre zagueros, volantes y atacantes, el equipo de Ferretti generó el espacio que requería para sentenciar el Clásico.

El Cacha Arévalo vio una avenida por el centro y le tocó a Sobis a profundidad. El brasileño mano a mano con Orozco le venció con tiro potente para el 2-0. Entonces volivó a explotar el Volcán y eñl "oé, oé, oé, oé, Sobis, Sobis" se hizo escuchar.

Pero no conformes con su gran exhibición del segundo tiempo, los Tigres apretaron y consiguieron el tercero. Enrique Esqueda marcó el 3-0 definitivo en una jugada que nunca renunció a ella, aún y cuando había perdido una primera oportunidad para hacerlo y tomó el rebote y esta vez no perdonó.

Los Tigres tuvieron a su merced a los Rayados y los exhibieron. Todavía Guerrón estrelló en el poste por segundo intento consecutivo en la noche lo que pudo ser el cuarto.

Mohamed intentó con Cándido Ramírez y Lucas Silva, pero Rayados nunca fue rival para unos Tigres que se llevaron el Clásico 104 pasándoles por encima.

Con este resultado, Tigres llegó a 22 puntos y se afianzó en su camino por clasificar a la Liguilla, mientras que los Rayados se quedaron con 17 unidades y ahora con la obligación de ganar sus tres partidos restantes para aspirar a la clasificación.

AMBIENTE

El Clásico no es un juego más, es el gran juego. Así se entiende cuando un escenario como el Volcán se encarga de establecer la diferencia entre ser tigre y rayado.

Desde antes de comenzara el derbi regio, la pasión y el espectáculo volvió a manifestarse en la tribuna entre las hinchadas.

A las 18:23 horas, el Monterrey apareció en escena para hacer sus movimientos de calentamiento. El abucheo fue sonoro, aún más para uno de los rivales menos respetados como Jonathan Orozco.

El chiste era hacer sentir al visitante como un enemigo de la cancha. Y claro está que el mensaje fue recibido por los Rayados que simplemente se disponían a continuar con sus ejercicios.

Dos minutos después lo hicieron los Tigres. Y explotó el "Tigres, Tigres", un grito de pertenencia para no hacer olvidar al archirrival de lo que le esperaría durante el juego.

"Corrococó, corococó el que no salte es rayado maricón", cantó a las 18:29 todo el Volcán. Aún faltaban 31 minutos para que arrancara el duelo, pero el clásico que ya se jugaba. Desde un rincón en la parte alta de la sección de General, un grupo de 500 integrantes de La Adicción se decidieron a responder con algún tipo de porra, pero de inmediato el Volcán se encargó de apagar su intento.

Cuando los jugadores terminaron de calentar se metieron a sus respectivos vestidores y más tarde volvieron al campo para el arranque de la batalla deportiva.

Mientras los equipos desfilaban "Incomparable hay una sola",

El Volcán vitoreó un par de jugadas ofensivas y defensivas de Tigres en que burlaron a Cardona, incluyendo un túnel de Lugo a Cardona.

Para el segundo tiempo llegó la fiesta felina. Lugo prendió al Volcán al minuto 55 y Sobis lo hizco explotar con el sello del triunfo.

"Corrococó, corococó el que no salte es rayado maricón", cantó un eufórico Volcán, aunque no tan eufórico como cuando Esqueda anotó el tercero.