redacción
28 de mayo de 2015 / 10:33 a.m.

"Tigres, mi buen amigo". Si el futbol fuera justo, ese cántico deberían entonar los hinchas de Santos y River Plate en cada uno de sus encuentros más recientes. Porque, de no haber sido por los felinos, ninguno de estos clubes estaría disfrutando el presente que tiene actualmente.

Los laguneros se encuentran a horas de disputar una final más de Liga y la primera bajo el mando de Pedro Caixinha. Pero, para que los Guerreros lograran alcanzar esta instancia, primero tuvieron que esperar que el Toluca no venciera a los felinos en la última jornada. Al final, el empate sin goles le dio el boleto a los coahuilenses.

Paradójicamente, el destino puso enfrente a universitarios y albiverdes en los Cuartos de Final de la Liguilla. El desenlace es de sobra conocido y hoy los dirigidos por el lusitano tienen chances de ser monarcas ligueros.

Dentro del certamen libertador sucedió algo similar. River Plate llegaba a la última jornada de la fase grupal con la necesidad de ganar y esperar que el Auri hiciera lo propio en casa del Juan Aurich peruano.

Al final, y pese a tener que aguantar las críticas argentinas por jugar con un plantel alterno, los de San Nicolás derrotaron a los de Chiclayo, resultado que se combinó con el 3-0 que el Millo le propinó al San José de Oruro.

Semanas más tarde, ambos conjuntos se encuentran en las Semifinales del torneo continental y, si el futbol continuara con sus caprichosos designios, entonces ambos se enfrentarían en la Gran Final del torneo.