EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
7 de agosto de 2017 / 05:41 p.m.

No fue del agrado popular el resultado ni el desempeño de Tigres el pasado sábado frente a Querétaro. Es cierto que se ha visto disminuido el nivel con respecto al primer partido de liga, pero no es nada que merezca encender las alarmas.

Tigres saltó al campo con el 3-4-1-2 al que Ferretti empieza a acostumbrarse, mientras que Querétaro con un claro plan reactivo formó 4-2-3-1. Superioridad numérica en el centro del campo para tratar de desactivar a Zelarayán y Dueñas mediante una constante presión que orillara a malos pases, malas recepciones y buscando el error para activar el contragolpe.

Ferretti puso a lo mejor disponible, la ausencia de Enner Valencia fue bastante notoria con el fútbol de Ismael Sosa. Valencia ofrece muchos más movimientos, encuentra bien el espacio y tiene una potencia que es muy difícil de marcar en espacios reducidos; al no estar en ecuatoriano era Damm quien tenía que entrar a esos huecos y desaprovechó la oportunidad de hacer ancha la cancha para atraer marca.

Querétaro se veía cómodo sin el balón, los futbolistas visitantes sabían a qué venían al Volcán: tenían que defender y buscar lo mejor al contragolpe o trazo largo esperando llegadas de Noriega o Arellano desde segunda línea, tal como pasa en el 0-1, un gol de tres toques que exhibe los problemas de espacios que tiene Tigres en el centro izquierdo defensivo.

Continúo buscando el recurso de la incorporación de volantes con Stum por un costado y Arellano entrando; este concepto provocó la mejor atajada de Nahuel en la noche en un tiro a boca de jarro.

El repliegue propuesto por Lozano derivó en los “toques laterales” de Tigres para tratar de hacer bascular al rival y hallar un espacio, situación que ocurrió muy poco.

La entrada de 'Chaka' Rodríguez orilló a algunos cambios de roles: Sosa tenía que salir mucho más a la banda y Rodríguez se interiorizaba para apoyar a Dueñas tras pérdida, tratando de recuperar la pelota cuando Querétaro activaba sus contragolpes por el centro del campo.

Tigres comenzó a pasar mucho tiempo en campo rival, estar merodeando el área provocó el 1-1 de Lucas Zelarayán tras un tiro que sale rebotado y el 'Chino' ocupa un buen espacio para captar el balón y rematar.

Lozano decidió cerrar el partido con un repliegue bastante marcado, a Tigres cada vez se le dificulta más abrir a esa tipo de defensa.

No fue un partido para dejar de confiar, tampoco un juego lleno de tranquilidad. Son apenas tres semanas de la Liga y queda mucho por trabajar.


lgw