EDUARDO TORRES | @EDUTORRESR
17 de octubre de 2017 / 11:07 a.m.

Las dos victorias y una derrota de Tigres en los últimos tres partidos pueden llegar a ser una contradicción en sus argumentos para el resultadista, pero si vemos nada más el fútbol vamos a encontrar que entre ganar y perder, en cuanto a formas, no había demasiadas diferencias.

Tigres recibirá este martes a Veracruz en el Volcán, una visita que causa comodidad y de incomodidad por partes iguales: en el papel debería ser un rival a modo, pero en la historia 'ferrettista' esos rivales terminan siendo los que más se complican.

Este torneo ha sido cambiante para Tigres, a veces usan carrileros y otras veces usan extremos, pero últimamente se ha dado el caso de no abrir la cancha. De darle libertades a Valencia, Vargas y Gignac para que al frente elijan la mejor ubicación y agradezcan ese albedrío con goles o, al menos, oportunidades.

¿Qué mediocampo usará Tigres? De cajón, están Dueñas y Carioca, luego se suma Aquino de incógnito para iniciar allí y luego salir a la banda en búsqueda de el mano a mano que lo ha hecho tan bueno durante estos últimos dos años, pero Veracruz no lo pondrá nada fácil.

Al igual que Jaguares de Chiapas (Q.E.P.D.),los Tiburones es uno de los equipos de más irregularidades en los últimos años. Problemas de directiva, de entrenadores, futbolísticos; controversias con jugadores y algunas otras cosas más que los hacen parecer un auténtico capítulo de Club de Cuervos. Sin embargo, tienen algunos iluminados como Adrián Luna capaces de generar suficientes adversidades a cualquier equipo, y de recurrir a la fuerza si así la calidad del rival lo exige.

Cardozo llegó al puerto porque todavía no se rinde después de los malos procesos en Puebla o Chiapas recientemente; la directiva confío en él seguramente por lo conseguido con Toluca y Querétaro, ya no es sorpresa en México que se tomen decisiones de contratar entrenadores pensando en lo que hicieron mucho antes aunque ahora ya eso no se vea tan claro. No hay que decir mucho más de su estilo directo y rudimentario, lo más práctico sudamericano adaptado a la idiosincrasia del fútbol mexicano.

Constantes lances hacia los extremos para tratar de terminar por dentro, o algunas vagas conducciones interiores que terminan en pases filtrados a la espalda de los centrales, similar al 1-0 de Elías Hernández que le dio a Tigres su segunda derrota en el torneo.

Tigres tiene una presión de sumar, hay que rebasar la línea de los 20 puntos para siquiera tener algo de comodidad y evitar que los de arriba se alejen cada vez más, y aparte tienen que jugar bien porque luego ahí también tienen tela para criticarlos. Veracruz lucha cada semana por no terminar en la segunda división, y hacer quedar mal a Tigres en su casa contra su gente parece una muy buena motivación.





gw