12 de junio de 2013 / 02:48 p.m.

Berlín  • La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, consideró que la actuación del Banco Central Europeo (BCE) sobre la compra de bonos soberanos de países en apuros evitó una catástrofe en Europa.

En una entrevista publicada este miércoles por el diario alemán Süddeutsche Zeitung, Lagarde aseguró que el anuncio por parte del BCE sobre un programa para la compra de bonos soberanos de países en apuros, denominado OMT, sirvió a evitar el "estancamiento económico, mayor desempleo y crecientes tensiones sociales".

Lagarde pronunció estas palabras en defensa de las políticas del presidente del BCE Mario Draghi, justo en días en que el Tribunal Constitucional de Alemana está llamado a pronunciarse acerca de su Outright Monetary Transactions (OMT) y al fondo de rescate permanente MEDE.

Cuando Draghi anunció el OMT, que entre otras cosas prevé la adquisición ilimitada de bonos de países europeos con problemas, fue este "el punto en el que se invirtió" la crisis, según Lagarde.

Aún así ahora, una sentencia negativa del Constitucional alemán podría anular todos los esfuerzos al dar marcha atrás en la lucha contra la crisis. Acerca de este punto, Lagarde aseguró que "situaciones extraordinarias precisan de medidas extraordinarias".

En un todavía difícil panorama económico mundial, es "el coraje de las políticas monetarias lo que puede indicar el camino", según Lagarde. La intervención del banco emisor implica riesgos como la inflación, pero son limitados.

Hace un año exacto, cuando las primas de riesgo de países como Italia y España habían alcanzado niveles récord, todavía persistía el riesgo de una quiebra del Euro, indicó.

En aquella situación, no funcionaron tampoco los tradicionales medios de política monetaria como el recorte de los tipos de interés, recordó.Lagarde reconoció que las medidas sirvieron para comprar tiempo y que sin embargo no pueden de ninguna forma ayudar a la consolidación de los presupuestos nacionales de cada país. Esa es la tarea de cada país europeo, que debe aplicar las reformas necesarias.

En cuanto la crisis haya sido superada, las políticas extraordinarias tienen que volver a la normalidad, aún así, "ese día todavía no ha llegado", aseguró.

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