AGENCIAS
4 de agosto de 2015 / 09:28 a.m.

El brasileño Ricardo Ferretti, el hombre que con disciplina militar dirige a los Tigres mexicanos, ha llegado con sus hombres a Buenos Aires seguro de que nada está decidido antes del pitido inicial del último partido que consagrará el miércoles al campeón de la edición 56 de la Copa Libertadores.

De 61 años, Ferretti es un entrenador diferente en México, donde los directivos tienen poca paciencia. Nunca ha sido despedido desde su debut en 1991 y acompaña su planteamiento técnico de una recia disciplina, que combina gritos y hasta malas palabras.

No es extraño que detenga una práctica de tiros libres para reprender a los lanzadores por su poca efectividad. Y cuando menos lo esperan, suele tomar el balón desde la mitad de la cancha y anidarlo en el fondo de la red. Y acto seguido les recuerda que tiene 61 años y un injerto de cadera.

Si no fuera como es, podría ser acusado de intimidación, o recibir respuestas duras de sus jugadores hasta 40 años más jóvenes. Pero Ferreti posee la habilidad de picar sin dejar la impresión de faltar el respeto. En vez de responderle por sus malas maneras, los jugadores suelen bajar la cabeza ante su presencia.

El siempre enojado Ferretti suma tres títulos de liga: con Guadalajara en el verano de 1997, con Pumas en el Clausura 2009 y con Tigres en el Apertura 2011. El miércoles apostará por el que puede ser su trofeo máximo como entrenador, el de la Libertadores.

Es un hecho que los 'felinos' mexicanos perdieron una gran oportunidad al igualar son goles como local en el partido de ida de la final, pero Tigres confía en que si en la fase de grupos le sacó un empate al River en el Monumental, ahora, más motivados, los jugadores pueden sacar un gran resultado.

Este miércoles, cuando 'el Tuca' pise la cancha del estadio Monumental, se espera que agite como bandera para enardecer a sus jugadores el discurso de que hagan lo que hagan ganarán porque todos los dan por víctimas ante River.

Y eso les permitirá jugar sueltos ante un rival con todo a favor, pero con lados vulnerables.

A partir de este lunes, cuando habrá comenzado sus primeros movimientos en Argentina, en la sede del Boca Juniors, acérrimo rival del River, es probable que Ferretti tenga algunos accesos de ira y con eso encuentre atajos para mantener alerta a sus pupilos y hacer ajustes en su plantilla de cara al partido del miércoles.

"A mi equipo no se le doblan las piernas, los jugadores son muy maduros", dijo horas antes de viajar a Buenos Aires.

Quizás sea el último piropo a sus jugadores antes de su próximo ataque de ira.