14 de mayo de 2013 / 05:32 p.m.

Bruselas  • La Unión Europea (UE) no logró hoy un consenso sobre el papel que deben jugar los depositantes de más de 100.000 euros en los rescates internos de los bancos y el grado de protección del que deben disfrutar, pero sí hay "casi total" acuerdo sobre la necesidad de garantizar plenamente los ahorros inferiores.

La cuestión no es menor después de que los ministros de Finanzas de la eurozona decidieran en un primer momento gravar los depósitos de menos de 100.000 euros en el rescate de Chipre, violando la propia norma europea que garantiza estos ahorros, y es por ello que la UE quiere establecer una jerarquía para aportar claridad en el futuro sobre qué acreedores pueden verse sometidos a quitas.

"Hay casi total acuerdo sobre que los depósitos por debajo de 100.000 euros quedarán plenamente garantizados y también hay un apoyo considerable a la preferencia de depositantes" superiores, es decir que éstos sean los últimos en una jerarquía preestablecida en sufrir pérdidas en los futuros rescates internos de la banca, dijo el ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, que presidió el consejo de ministros de Economía de la UE (Ecofin).

También la Comisión Europea (CE), piensa que "la preferencia de los depositantes es la solución más adecuada", señaló el comisario de Mercado Interior y Servicios, Michel Barnier.

"Debemos garantizar que los depósitos de más de 100.000 euros no se vean afectados nunca, solo después de todos los demás acreedores", agregó.

El ministro español de Economía y Competitividad, Luis De Guindos, pidió que "todos los depósitos queden adecuadamente protegidos" en los futuros rescates internos de los bancos, en los que pagarán la factura los accionistas y acreedores y no los contribuyentes.

Los techos que se han establecido para los depositantes, dijo, son en parte artificiales, porque "si un banco sufre una fuga de depósitos por encima de 100.000 euros, los de menos también se verán afectados".

No obstante, Holanda, Dinamarca y Alemania se decantaron más por situar a los depositantes con más de 100.000 euros al mismo nivel que los demás acreedores sénior no asegurados.

Pese a ello, tanto el titular germano, Wolfgang Schäuble, como su homólogo holandés, Jeroen Dijsselbloem, se mostraron abiertos a un compromiso sobre la preferencia de depositantes.

El holandés, también presidente del Eurogrupo, recalcó que, si se excluye a los grandes depósitos, entonces tendría que haber un "colchón" de instrumentos financieros alternativos en los balances de los bancos a los que recurrir en caso de una reestructuración.

De Guindos propuso arreglos financieros que velen por "el nivel apropiado de recursos" y fijar un "nivel mínimo" de otros instrumentos sujetos a quitas en caso de rescates internos.

Hay un acuerdo general en que el nivel de capacidad de absorción de pérdidas se adapte en función del alcance de las exclusiones, afirmó Noonan, al tiempo que señaló que igualmente existe un consenso generalizado sobre la necesidad de que haya un alcance amplio de los productos financieros sujetos a pérdidas, pero con una lista de exclusiones definidas y una flexibilidad limitada.

Así lo defendió la ministra austríaca de Finanzas, María Fekter, quien dijo que una flexibilidad demasiada generosa no generará certidumbre jurídica sobre la jerarquía a establecer.

De Guindos abogó por garantizar la igualdad de condiciones en la Unión para evitar la fragmentación del mercado interior, al igual que Barnier, responsable de esta cartera.

España aboga por un enfoque que se aplique automáticamente a todos los bancos y si se incluye cierto grado de flexibilidad, entonces ésta debería regirse por el criterio de una institución europea y no funcionar a discreción de los países.

También defiende que el instrumento del rescate interno se aplique a partir de 2018, tal y como propone la CE, y que no se adelante a 2015 como piden algunos países, entre ellos Alemania, e instituciones, como el Banco Central Europeo (BCE).

Pero Francia, defendió "exclusiones caso por caso", en palabras de su ministro de Finanzas, Pierre Moscovici, quien abogó por un alcance amplio del rescate bancario interno para que las entidades, con la ayuda de sus accionistas y acreedores, puedan absorber el máximo de pérdidas posibles.

Para eso se necesita cierta flexibilidad, si bien ésta debe someterse estrictamente al control europeo, sostuvo.

El ministro luxemburgués, Luc Frieden, defendió un enfoque discrecional con el argumento de que "la situación de cada Estado miembro no es la misma, ni los balances de todos los bancos".

EFE