20 de septiembre de 2013 / 12:42 p.m.

Monterrey .- A 417 años de su fundación, Monterrey tiene al menos una cuarta parte de ellos como referente empresarial del país; su fisonomía industrial la coloca no sólo como el centro manufacturero de alta especialización, sino también de servicios.

Mientras que la cara urbana perdió su potencial de desarrollo urbano y conservó la anatomía de hace 80 años, por el contrario San Pedro Garza García, en específico la zona de Valle Oriente, es una fuerte competencia en la carrera de convertirse en un centro metropolitano a la altura de lo que Nuevo León significa en el contexto nacional.

En opinión de Jorge Longoria, director general de Señalética Movimet, la concentración inmobiliaria que se ha dado en esa zona pudo haberse dado en Monterrey, de no ser por la complejidad que implica negociar con terrenos intestados en el centro de la ciudad.

Esto tiene su origen en que San Pedro hasta hace no mucho tiempo era una tierra prácticamente virgen, añadió, en la que resultaba más fácil diseñar una ciudad nueva.

“Todo mundo le sigue sacando la vuelta a Monterrey por el grave problema que tiene de que cada manzana de 80 por 80 metros tendrá alrededor de 80 a 100 propiedades y cada propiedad está intestada”.

“Nadie quiere enfrentar esta problemática que hoy tiene al centro de Monterrey prácticamente desahuciado”, comentó el urbanista.

Longoria Treviño considera que el tejido urbano debe rediseñarse, sobre todo porque asegura que Monterrey conserva la misma anatomía de hace 80 años.

“Recordemos una frase de don Alfonso Martínez Domínguez, cuando era gobernador dijo: la ciudad de Monterrey es una ciudad sucia, chaparra y fea. Y ése fue el estigma que se le quedó a la ciudad y creo que nadie recapacitó”, dijo.

El urbanista argumentó que es fundamental crear ejes viales metropolitanos de largo alcance, que crucen por el centro de la ciudad, buscar una revitalización inmobiliaria de esa zona de Monterrey, y hacer que la metrópoli crezca a lo alto.

Otro de los factores que propician esta problemática son los periodos cortos de las administraciones municipales, que no tienen tiempo para establecer planeaciones a largo plazo, lo que consideró como un error cultural.

Asimismo, señaló que su propuesta es que se implemente un organismo ajeno a la temporalidad de las administraciones, por lo tanto debe implementarse el Instituto Metropolitano de Planeación Urbana, que vele por el crecimiento y el desarrollo urbano de la ciudad, y que dé a los municipios un referente de las necesidades de la metrópoli.

“NO SOMOS EL CENTRO DEL NORTE”

El regiomontano tiene que voltear a otras entidades del norte del país. Ése es el reto para llegar a ser una sociedad más plural y cosmopolita, comentó Camilo Contreras, director del Colegio de la Frontera Norte (Colef).

“Hay cosas muy interesantes en Coahuila y Tamaulipas, en el noroeste; no sólo al otro lado de la frontera, que es el turismo más barato y menos ilustrado, sólo de consumo de bienes”, dijo.

Explicó que la sociedad regiomontana ha experimentado cambios importantes durante los últimos 30 años; entre ellos la sacudida de conciencia con las crisis de violencia, pues no todos los problemas vienen de fuera.

“El mito del Monterrey capital industrial de México, el emprendedurismo, la cultura del trabajo, eso fue el imaginario durante gran parte del siglo XX, pero fuimos sacudidos de una manera muy impactante cuando se nos vino abajo con la inseguridad”

“Cuando experimentamos el problema de la violencia generalizada nos vimos de otra forma, no nos comprendíamos en esa dimensión y también desde fuera se nos vio de otra forma”, dijo.

Eso, dijo, cambió la imagen “inmaculada” de Monterrey dentro y fuera del país.

“En otra cuestión, en los medios de comunicación sí denota una pobreza la producción local, televisión, radio; y la prensa escrita apenas tenemos unos cuantos periódicos que no tienen la altura de otras ciudades del país, como Guadalajara o el Distrito Federal”, dijo.

Aunque, agregó, esto no resta la participación que la comunidad regiomontana tiene en los temas de las problemáticas nacionales.

“Estamos muy metidos en las discusiones nacionales, como son las reformas, pero seguimos siendo una sociedad egocéntrica, donde parece que lo que no sucede en Monterrey no sucede en otros lados”, comentó.

Las escuelas de educación superior han jugado un papel trascendental, pues la alta preparación de sus estudiantes otorga ese valor agregado que las compañías buscan en sus operaciones.

Y de acuerdo al Instituto Mexicano de Competitividad A.C. (IMCO), la región se destaca por el número de personas con que cuentan con estudios superiores supera al promedio del resto de los estados, con 37 de cada 100 habitantes, mientras que el promedio nacional es de 25 personas.

— DANIEL ANGUIANO