HIGINIO ROBLES LEÓN
15 de enero de 2017 / 06:13 p.m.

América se estrenó con el pie izquierdo en Toluca, las Águilas perdieron ante los Diablos Rojos, por 2-1, un partido en el que dejó que desear el conjunto de Ricardo La Volpe y al que le urge que sus refuerzos de campo tengan una adaptación rápida, porque el equipo, esta vez, no tuvo capacidad de reacción en la adversidad.

En su regreso a casa, Toluca fue un equipo que se creció de inmediato, los Diablos cargaron con el peso del partido, asumieron su protagonismo y se lanzaron en busca del arco rival. Más rápidos y ágiles en las transiciones, recuperaban la pelota con prontitud, gracias a la presión que hacían en la salida de los azulcrema, que obligados a saltar la línea de medio campo dividían y perdían numerosas pelotas.

Muy pronto tuvieron los Diablos una llegada, en los albores del juego Fernando Uribe se midió con Agustín Marchesín, pero el portero argentino ganó el duelo, salió pronto y evitó el gol de los escarlata; sin embargo, el cuadro de Ricardo La Volpe no se hallaba en el campo, era incapaz de articular juego y los locales no bajaban en intensidad.

Se ordenó América defensivamente y apeló a encontrar alguna jugada en la velocidad de sus atacantes, Darwin Quintero apareció en el cuadro titular, el colombiano no ha recibido una oferta que le seduzca y al día de hoy es más probable su continuidad que su salida, pero en el partido estuvo muy ansioso, poco participativo en el juego colectivo, todos sus tiros fueron endebles, de hecho en uno de sus disparos que fue tapado por la defensa roja surgió el gol de los Diablos.

Transición rápida, un toque desde la defensa al medio campo donde Gabriel Hauche se hizo con el balón, avanzó sin que nadie le saliera al paso, cuando vio el claro, el volante argentino le pegó con determinación, un zapatazo con la pierna derecha al que Marchesín no pudo llegar. Los Diablos se imponían en el juego y en el marcador, obligaban a América a reaccionar.

Pero las Águilas seguían sin elaborar futbol, no cambiaban su plan de arranque, continuaban con la división de pelotas y la pérdida de las mismas, hasta que una cuajó. Un balón largo fue tomado por Renato Ibarra, el ecuatoriano buscó habilitar a Oribe, pero Osvaldo González cortó el servicio con la mano. Penal para el cuadro de La Volpe, Arroyo no desaprovechó la ocasión y empató el juego.

El partido parecía nivelarse, pero Toluca es un conjunto bien estructurado, estaba animado y deseoso de ofrecer un buen partido ante su gente. Poco a poco volvió a dominar el trámite, sobre todo porque en medio campo encontraba mucho espacio para hacer su transición y en defensa no era exigido, ya que Michael, fuera del penal, había pasado desapercibido.

William tenía mucho trabajo con Antonio Ríos y Jesús Méndez, el brasileño recibía la ayuda de Daniel Guerrero, quien se salía de la defensa para apoyar en la recuperación, pero en un saque de banda se conjuntaron los aciertos de los Diablos y los yerros de América. Méndez tomó el balón en tres cuartos de campo y tras avanzar unos metros le pegó a la bola con derecha, otra raya imparable para Marchesín que se lanzó, pero no pudo llegarle al tiro.

De nuevo América tenía que ir a remolque, el asunto es que su volumen de juego ofensivo había sido demasiado pobre, sin una ocasión clara que se fabricaran o una acción que exigiera a Talavera, pero la llegó a tener en un tiro libre que Arroyo cobró y Oribe cabeceó al travesaño.

Para el segundo tiempo, La Volpe movió sus piezas: Quintero se fue al banco y le dejó su sitio a Edson Álvarez, el ingreso del defensa llevó al Chepe Guerrero a la media de contención, el esquema inicial de 5-3-2, pasó a ser un 5-2-3; las Águilas tenían la urgencia de ir por el juego y para ello tendrían en ataque a Arroyo, Ibarra y Oribe; fue Michael el que tuvo la ocasión para igualar el partido, el ecuatoriano sacó en el área un fuerte tiro con la derecha, pero el balón se fue apenas desviado.

Mejoró América, pero Toluca no bajaba la intensidad, se había ordenado bien defensivamente y no dejaba de rondar el arco de Marchesín. Cristante sabía que había llegado el momento de ir templando el partido y para ello recurrió a Rubens Sambueza, el ex capitán de América entró a falta de 20 minutos ahora para ayudar a que los Diablos aplacaran cualquier intento de rebeldía azulcrema.

Desde el banco azulcrema salió Silvio Romero en lugar de Arroyo, el ecuatoriano estuvo igual de errático que de acelerado y ya traía la sangre caliente. Luego Rosel por Ibarra. Quemaba sus opciones el técnico americanista en busca de la igualada. Pero Cristante respondió con Sinha, había que poner hielo y nadie mejor que el naturalizado para saber llevar los tiempos.

Lo ganó Toluca porque fue mejor y tuvo dos buenos cañoneros; mientras América se quedó con la amargura de que debió hacer más, pero no pudo. Las Águilas arrancan el torneo con un descalabro y la siguiente semana tienen otra visita de fuego, a la cancha de Tigres, donde hace menos de un mes perdieron la Final.