CORTESÍA DE RUBÉN GUERRERO ATILANO | @laaficion
23 de abril de 2017 / 02:06 p.m.

Había que ganar para asegurar la pelea por un puesto en la Liguilla. Los resultados de otros encuentros les favorecían, pero ni así, Pumas encontró el amor propio suficiente para vencer a Veracruz, que se juega el descenso y término con una derrota a cuestas, que le complica totalmente el paso a la Liguilla. Los escualos vencieron a los del Pedregal por 0-2.

En Ciudad Universitaria transcurrieron los primeros 20 minutos del duelo ante Veracruz con un juego ríspido, de poca elaboración y varios trazos a profundidad; los escualos avisaron un par de veces, pero en cada ocasión apareció un corte defensivo preciso, ya fuera de Gerardo Alcoba o Darío Verón. A Universidad le costaba más llegar al frente enemigo.

Los Tiburones desplegaban un futbol de sacrificio, mientras a los de casa les tomó media hora dejar con posibilidades de gol a Matías Britos en el área rival; el disparo, que terminó siendo obra de Alejandro Castro, pasó desviadísimo... Se jugaba el 35', cuando parecía que todo, de algún modo, marchaba normal. Llegaría el suspenso, que daría paso al drama.

En una jugada que no exigía mayor concentración, Darío Verón perdió una pelota en la lateral izquierda y ante la llegada de un par de rivales, se barrió primer e instantes más tarde soltó una patada, que César Ramos consideró como expulsión. Pumas iría cuesta abajo; era momento de presionar y aminorar el daño. Contrario a todo, al abandonar el campo, el paraguayo salió aplaudido por su gente.

Veracruz aprovechó la posibilidad que le abrió el capitán auriazul. Los escualos intentaron a su forma, y a base de un par de centros, encontró la recompensa que buscaba. Al 42', de los botines Leandro Veláquez salió el remate adecuado para conseguir inaugurar el marcador. El Olímpico se silenció por unos instantes, hasta el silbatazo que indicó el final del primer tiempo entre abucheos.

Universidad y Palencia arriesgaron para el complemento: Gallardo pasó a jugar como lateral, Rabello como extremo y Matías Britos se encargó de conectar la madia con el ataque, donde Nicolás Castillo ya fungía como nueve; Alejandro Castro pasó a la zaga central para suplir a Darío Verón. Buscarían el empate con todas sus armas.

La presencia del chileno hizo que el equipo perdiera cohesión entre las líneas, aletargando el flujo de la pelota y volviendo al juego físico... Veracruz se defendía a ultranza, pero incluso, cuando podía, arriesgaba con pases al espacio y desbordes que podían no tener éxito, pero que le avisaban al rival que el oponente tenía limitaciones, pero también argumentos. En los últimos suspiros, Cristian Pellerano marcó el segundo tanto.

No fue suficiente. Pumas desesperó a la tribuna, que incluso les abucheó al término del juego. La derrota ante Veracruz pone en suspenso el pase a la Liguilla y con 18 puntos, lo máximo que aspira es 24 unidades; los felinos ya no dependen de ellos para estar en la fase defitinitiva del Clausura 2017. Habrá que esperar para conocer el desenlace.