4 de agosto de 2013 / 04:53 p.m.

Santiago  • Los géiseres del Tatio, un sistema geotérmico situado en el norte de Chile, se convirtieron hace noventa años en objeto de deseo por su potencial energético, interés que se mantuvo hasta 2009, cuando definitivamente dejó paso al turismo.

A más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, el Tatio es uno de los mayores atractivos para quienes desean conocer el desierto de Atacama, el más árido del mundo.

Las diferencias en la presión atmosférica de este campo producen manifestaciones superficiales conocidas como géiseres, en este caso los más altos del mundo.

La belleza de sus fumarolas, con agua y vapor brotando violentamente desde las profundidades de la tierra no siempre fueron lo que atrajo al ser humano hasta este inhóspito lugar.

En los años veinte, la comunidad italiana de Antofagasta se interesó en la geotermia e invitó a un grupo de ingenieros de su país que conocían ya esta forma de energía.

Según cuenta Diego Morata, doctor en Ciencias Geológicas por la Universidad de Granada y director del centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA), en 1940 un geólogo chileno elabora otro informe para el gobierno.

"Seguía sin producirse electricidad. Entonces el petróleo era mucho más barato y la hidroeléctrica también. Chile era un país casi sin desarrollo industrial y no había esas necesidades", explica.

Es en los años 60 cuando continúa la exploración y se descubre el gran potencial de la zona.

"Aquí, a muy poca profundidad, la temperatura es óptima. Por esa época se estimó que el potencial de este campo estaba entre 100 y 400 megavatios", dice Morata, también académico del departamento de geología de la Universidad de Chile.

El alto coste y la llegada de la dictadura de Augusto Pinochet cambian todo y se abandona la idea hasta el nuevo siglo, cuando en Chile se dan circunstancias energéticas críticas y con los turistas ya presentes en la zona.

El descenso de la generación hídrica debido a la sequía y el fin del suministro de gas argentino reflotaron las energías renovables no convencionales y se impulsó una nueva ley para la geotermia, indica Diego Morata.

Hace cuatro años se produjo el culmen de la idea en el Tatio. Tres empresas llevaron a cabo exploraciones para obtener energía geotérmica en los géiseres.

Una fumarola de unos 60 metros surgió cerca de los géiseres, como consecuencia de los trabajaos realizados por la Geotérmica del Norte, una sociedad formada por las estatales Codelco (Corporación del Cobre) y Enap (Empresa Nacional del Petróleo).

También las comunidades indígenas aimara y atacameña se opusieron al proyecto, al considerarlo una "violación de terrenos sagrados".

Diversas comisiones estatales paralizaron la iniciativa, que cayó en tierra yerma hasta hoy.

"Ese sector lleva casi un siglo de exploración geotérmica y la realidad es que siendo Chile el tercer o cuarto país donde comenzó esa exploración aún no se concreta nada", indica Morata.

Todo desembocó en un proyecto de ley que aún no se concreta y que busca convertir el Tatio en Monumento o Parque Nacional para protegerlo.

Para el experto, "el potencial geotérmico de Chile es tan grande que sería absurdo explotar los géiseres del Tatio, porque tienes muchos otros sitios".

"En Chile la mayoría de los campos geotérmicos más promisorios están asociados a campos volcánicos que hay a lo largo de 5 mil kilómetros", manifiesta.

"Se puede llegar a un modelo como Nueva Zelanda, que tiene campos geotérmicos para explotar y otros para el turismo", declara a Efe y agrega: "Aquí se tiene que hacer lo mismo, poner las generadora donde no afecten al medioambiente".

La geotermia se explota en más de veinte países y en Estados Unidos, Islandia y Nueva Zelanda convive con el turismo en los géiseres.

"El Tatio es uno de los lugares más llamativos de la región y se origina por el contacto entre un río helado subterráneo con rocas calientes", describe Daniel, Pardo, subsecretario de Turismo.

En promedio, visitan los géiseres del Tatio y Lagunas Altiplánicas, entre 130 mil y 150 mil turistas al año, lo que los convierte en los sitios más visitados en Atacama, explica.

A casi un siglo del comienzo de la exploración geotérmica en Chile, los géiseres apuestan por el turismo. Los visitantes llegan cada día antes de que salga el sol, con temperaturas bajo cero para ver el fenómeno en su máxima intensidad, rodeados de una fauna compuesta por vicuñas, guanacos, vizcachas y zorros, entre otros, y a las espaldas de los volcanes.

 — EFE