EMILIANO BALERINI CASAL
29 de agosto de 2013 / 04:00 p.m.

México • Así como los músicos Kurt Cobain, Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrison murieron jóvenes y en la plenitud de sus carreras por distintas circunstancias, el actor australiano Heath Ledger siguió el mismo camino por una sobredosis accidental de medicamentos recetados, pocos meses después de haber concluido su papel de The Joker (El Guasón) en la película Batman.

 

El fallecimiento del también actor de películas como Secreto en la montaña y El patriota, entre otras, causó tanto impacto en el dramaturgo y director mexicano Javier Márquez que decidió hacer una puesta en escena, The Jöker. La última carcajada de Heath Ledger, para rendirle homenaje al famoso Guasón de la película de Batman de 2008, y compararlo con el que en 1989 protagonizó Jack Nicholson.

 

Ganador del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo 2012, el montaje se estrenará el 30 de agosto, y permanecerá en cartelera hasta el 22 de noviembre. Después, su director ya tiene algunas propuestas para llevar la obra a distintos festivales.

Entrevistado por MILENIO, Márquez cuenta que decidió hacer el montaje debido a lo impactante que fue para él la noticia de la muerte de Ledger, sobre la cual hubo dos hipótesis principales: la primera era una teoría aspiracional típicamente estadunidense, en la que se decía que Jack Nicholson acosó a Ledger diciéndole que nunca superaría su trabajo; la segunda sostenía que Heath siguió el mismo procedimiento que emplean muchos otros actores de Hollywood para desintoxicarse del personaje que acaban de interpretar, y se sobrepasó con los medicamentos.

 

“El Guasón es un personaje que siempre me ha interesado. Desde chico, cuando veía la serie de Batman, el villano principal era El Guasón, y era muy bueno. Actualmente, con la evolución narrativa que tenemos, este personaje se revela como parte de nuestra mitología contemporánea. Es un personaje que nos describe como personas”, explica.

 

Para el director incluso El Guasón es un personaje que ya superó el cómic, la serie televisiva y las películas, por lo que bien podría caminar entre la gente sin ningún problema: “Ya lo ha hecho: el 20 de julio pasado, un hombre mató a 12 personas e hirió a otras 58 durante una proyección de Batman en Colorado. Al ser detenido, le preguntaron por qué lo había hecho, y el asesino contestó: ‘I’m The Joker’”, asegura.

 

Para el director de puestas en escena como En mi espalda y Leyendo pájaros, entre otros, la diferencia entre El Guasón de Nicholson y el que interpretó Ledger es que el primero es más plástico y está planteado como un personaje de cómic, donde todavía se aprecia la etapa del gánster, de mafioso y el mundo de Al Capone, mientras que el segundo es más oscuro, soterrado, es el que mejor describe el mundo, y no tiene problemas con ser cínico. Es un personaje que no tiene pasado, no tiene huellas dactilares, da miedo y es más psicológico.

“Como premisas a trabajar en la puesta en escena, nosotros intentamos no imitar a los personajes creados por Nicholson y Ledger. Pero sí buscamos que nuestros Jokers, interpretados por Rafael Pimentel y Óscar Serrano, mantengan la línea del plástico y el psicológico, aunque con su propia versión”, argumenta el también dramaturgo de Caín y Hamnet, entre otras.

 

Uno de los factores que impulsó a Javier Márquez a realizar esta obra fue la muerte juvenil: las razones por las que muchos famosos mueren jóvenes. Su inquietud ha sido tan grande que de hecho tiene una obra, Hamnet, sobre la muerte temprana de William Shakespeare: “Es fascinante el momento de creación, el momento en que un creador hace sus creaciones, y la idea de que la creación destruya al propio creador, lo que conocemos como el síndrome de Frankenstein, es bastante interesante”, concluye.