27 de marzo de 2014 / 07:02 p.m.

Como cuando un hermano que vive en el extranjero y después de muchos años regresa a casa, así recibieron al Guille Franco en el Barrial la mañana de este jueves.

Como si los años no hubieran pasado, con la naturalidad de un miembro más de la familia, el ídolo de toda la afición del Monterrey, observó la práctica de su ex equipo, con el que fue campeón en el Clausura 2003, con los ojos atentos, el corazón agitado y con la ansiedad de volver a patear al marco del campo de entrenamiento que tantas veces vio practicar al verdugo de los Tigres en Clásicos.

"Me invitó Efraín Juárez a conocer las instalaciones, esta es mi casa, la que me robó el corazón", dijo a la prensa con una sonrisa en los labios. "Este es un lugar muy especial. Estoy agradecido con Dios por haberme la posibilidad de haberme traído a este lugar".

"Este equipo se ha hecho grande en base a resultados e infraestructura, las instalaciones de El Barrial son impresionantes".

Recordando viejas glorias el mundialista con México en dos ocasiones, habló de lo que significó para el club el campeonato de aquel ya lejano verano del 2003: "a partir de ese campeonato (en 2003) con Passarella se produjo un quiebre importante en el club, un antes y después" y con un poco de nostalgia agregó que "era un sueño que me quedó pendiente de poder venir a Monterrey a una despedida como Misael y Verdirame".

"Me hubiera gustado jugar un Mundial de Clubes con Rayados".

El ex jugador del San Lorenzo y Vélez de Argentina, del Villarreal, de España, del Westham de Inglaterra, de Pachuca y Chicago Fire, tiene un contrato firmado para jugar algunos encuentros con el Flash de Monterrey.

"Me comentó Don Jorge (Urdiales), con quien tengo muy buena relación, de un homenaje en el Flash pero tampoco se concretó".