27 de febrero de 2013 / 02:48 p.m.

Aunque vivió varias décadas en el mismo vecindario tranquilo, aparentemente nadie sabía sobre él, Walter Samaszko era tan poco conocido que pasaron semanas antes de que las autoridades descubrieran que había fallecido en una modesta casa de Carson City, Nevada. Cuando llegaron las cuadrillas de limpieza, hicieron un descubrimiento asombroso: el hombre de 69 años que había llevado una vida humilde tenía una colección de monedas de oro valoradas en millones de dólares —más de 5 mil eran mexicanas— , guardadas en viejos cajones de munición en su cochera.

Aproximadamente la mitad de la colección se subastará en las próximas horas en un tribunal de Carson City para saldar alrededor de 800 mil dólares en impuestos y cargos a la herencia del difunto.

Lo recaudado, por encima de esa cifra, se entregará a una maestra sustituta de San Rafael, California, prima hermana de Samaszko y única heredera. Se requirió una exhaustiva búsqueda para localizar a Arlene Magdanz.

La puja incluirá solo la colección de monedas de oro, no las monedas de edición para coleccionistas, dijo Alan Glover, funcionario del tribunal de Carson City quien supervisará la subasta.

Los pujadores son coleccionista profesionales de monedas que hacen compras que oscilan entre 3 y 10 millones de dólares, agregó.

Las monedas se han separado en 11 grupos sobre la base de su tipo, y cada uno fue pesado en onzas. Las colecciones van desde 24.1 onzas troy hasta 602 onzas troy.

En total se subastarán 135 libras (61.23 kilogramos) de oro, que según Glover deben generar beneficios de unos 3 millones de dólares. La subasta de la otra mitad, la más grande, de la colección, probablemente se realizará más adelante, agregó.

Las autoridades descubrieron las monedas cuidadosamente envueltas y almacenadas en cajas de munición una encima de otras. Había más de 2 mil 900 monedas austríacas, muchas de 1915; más de 5 mil de México; por lo menos 500 británicas; 300 piezas de oro estadunidenses, algunas de ellas de 1880; y más de 100 piezas de oro de los años 1890.

Entre las monedas había documentos con detalles minuciosos de las compras, que datan de por lo menos 1964, cuando el precio promedio del oro era de 35 dólares por onza. Actualmentese vende a casi 1 mil 600 dólares por onza.

Las autoridades creen que su madre, que vivió con Samaszko hasta su muerte en 1992, compró la mayoría de las monedas.

A pesar de los millones de dólares, Samaszko no parecía llevar una vida de lujo. Documentos oficiales muestran que retiraba alrededor de 500 dólares al mes (casi 6 mil 500 pesos) para pagar facturas modestas. Samaszko falleció con mil 200 dólares en una cuenta corriente y un poco más de 165 mil dólares en una cuenta de mercado monetario y fondos de inversión.

Desde que conoció de la herencia, Magdanz se ha alejado de la publicidad y no ha hecho declaraciones sobre su fortuna.

AP