7 de mayo de 2013 / 12:32 a.m.

México • Arqueólogos mexicanos hallaron un panteón prehispánico en la ciudad de Colima, en el oeste del país, con restos de alrededor de 28 individuos cuya antigüedad se estima entre 1.500 y 2.500 años, informó hoy el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El área del hallazgo abarca 114 metros cuadrados y los entierros están distribuidos dentro y fuera de una tumba de tiro formada por un pozo vertical de profundidad variable, que conduce a una bóveda donde depositaban a los muertos, precisó el organismo.

Esta tumba es única en su constitución, añadió, pues el tiro (de 1,2 metros de profundidad) está cubierto por una argamasa (mezcla de barro) que no se había encontrado en espacios de este tipo en Colima.

Dentro de esta tumba se localizaron los restos óseos de 10 individuos y alrededor de ésta se detectaron 16 entierros, dos de ellos dobles, con partes de esqueletos de dos personas.

"Por la cantidad de osamentas halladas hasta el momento, se cree que se trata de un panteón prehispánico relacionado con las culturas de Occidente", apunta el comunicado.

El arqueólogo Marco Zavaleta indicó que en un primer momento se hallaron marcadores de entierro, que son aglomeraciones de piedras utilizadas para cubrirlos, así como evidencia de material cerámico.

La tumba de tiro conservaba una ofrenda con más de 20 objetos cerámicos, entre ollas, cajetes, platos, incensarios y dos vasijas huecas en forma de perritos. Por asociación con las piezas, los restos óseos datan de los años 1 a 500 después de Cristo, precisó.

Además, en seis de los 16 entierros -entre ellos los dobles- también había ofrendas con piezas como vasijas, ollas, copas y figuras antropomorfas femeninas, y marcadores de tumbas en la parte superior, lo que sugiere que podría tratarse de individuos de alto rango social.

A partir de esos objetos, los expertos calculan de manera preliminar que las osamentas encontradas fuera de la tumba de tiro corresponden al periodo que va de 600 antes de Cristo a 500 d.C.

Según los especialistas del INAH, el espacio fúnebre fue reutilizado en varias ocasiones "quizá como una especie de cripta familiar, en la que depositaban a los muertos conforme fallecían".

La recuperación de los objetos comenzó el 2 de mayo y se extenderá toda esta semana, al igual que las excavaciones en las áreas este y oeste del espacio funerario, donde se cree hay más entierros pues hay evidencia de material cerámico y marcadores.

EFE