10 de febrero de 2013 / 06:52 p.m.

México.- En el país la tasa de embarazos en mujeres de 12 a 19 años de edad es de 79 por cada mil y se calcula que entre 30 y 60 por ciento terminan en abortos inducidos, señaló el secretario de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, Leobardo Alcalá Padilla, quien resaltó que ante la situación es necesario que la Secretaría de Salud incremente los programas de prevención de embarazos en adolescentes.

Destacó que la edad de inicio de la actividad sexual en México es del 68 por ciento entre los 15 y 19 años; 21 por ciento, entre los 20 y 24, y del 9 por ciento de 12 a 14 años.

Hizo notar que de acuerdo con la Organización Mundial de Salud, el embarazo durante la adolescencia es considerado de riesgo, debido a las repercusiones que tiene sobre la salud de la madre y el producto, además de las secuelas psicosociales, particularmente sobre el proyecto de vida de los y las jóvenes.

Las entidades con problemas de mortalidad materna más serios, indicó, son Chiapas, Chihuahua, Guerrero, Nayarit y Oaxaca, que presentan cifras de razón de mortalidad materna superiores a 80 por 100 mil nacidos vivos.

El legislador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) puntualizó que los porcentajes más altos de embarazos en adolescentes se presentan en los servicios estatales de salud con 26.5 por ciento; en el IMSS-Oportunidades, 24.5 por ciento; los más bajos en el Seguro Social, con 10.1 por ciento, e Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, con 5.3 por ciento.

Actualmente, advirtió, la actividad sexual tiende a iniciarse en etapas cada vez más tempranas, lo que produce un número mayor de embarazos en adolescentes.

Destacó que se calcula que anualmente se producen en el mundo 13 millones de embarazos en mujeres menores de 20 años, 90 por ciento de los cuales ocurren en los países en vías de desarrollo.

En las instituciones públicas de salud, abundó, el 21 por ciento de los partos atendidos en 2005 fueron en menores de 20 años y casi 7 mil 289 ocurrieron en niñas de 10 a 14 años de edad.

Alertó que el riesgo de morir de las adolescentes que se embarazan es 1.2 veces mayor que el de las embarazadas mayores de 20 años.

Subrayó que es imprescindible mejorar el acceso, la calidad y la oportunidad de la atención del parto y el puerperio, ya que es necesario dar seguimiento de manera prioritaria los embarazos en adolescentes.

Además, agregó, los servicios de salud deben tomar en cuenta a los adolescentes en el diseño de sus políticas de salud reproductiva.

Planteó solicitar a la Secretaría de Salud que incremente los programas de prevención de embarazos en adolescente y se hagan las modificaciones pertinentes con el fin de que todos los hospitales cuenten con servicios de ginecología y obstetricia, adecuen sus aéreas para la integral atención del embarazo.

BEBÉS QUE NO METABOLIZAN LÁCTEOS

Síntomas en los bebés como bajo peso, vómito, retraso en el crecimiento, llanto constante y gases estomacales que aparecen tras ingerir leche pueden ser indicativos de galactosemia, enfermedad con daños irreversibles en el menor si no se trata a tiempo.

El especialista del Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Elías García Ortiz, explicó que la galactosemia es una condición genética en la cual el organismo no puede metabolizar la galactosa, que es azúcar contenida en los lácteos.

Indicó que se trata de una patología que se hereda por ambos padres y éstos no suelen presentar manifestación clínica alguna, lo que hace difícil diagnosticarla en el bebé que esperan antes de que éste nazca.

El investigador resaltó la importancia de que los padres estén atentos a síntomas como los ya citados, ya que el no detectar la enfermedad puede acarrear complicaciones tan severas como crecimiento del hígado (hepatomegalia), asícomo cataratas y retraso mental, entre otros.

Comentó que la galactosemia es poco frecuente, ocurre en uno de cada 60 mil nacimientos y para su diagnóstico se debe analizar una muestra de sangre del bebé para, en caso de resultar positivo, iniciar el tratamiento de forma inmediata, el cual consiste en la eliminación de todas las fuentes de galactosa de la dieta del bebé.

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