1 de julio de 2014 / 04:43 a.m.

El técnico de la selección mexicana, Miguel Herrera, afirmó que "no es títere de nadie" y que las decisiones que tomó durante la Copa del Mundo Brasil 2014 fue consultadas con sus auxiliares, Santiago Baños y Diego Ramírez.

Enfatizó que no dudará nunca de "pedir una opinión a Héctor González Iñárritu, director general de Selecciones Nacionales, y a Ricardo Peláez, director deportivo del "Tri".

Herrera insistió en que dejó el corazón a un lado para tomar decisiones deportivas y que habló con Guillermo Ochoa, José de Jesús Corona y Alfredo Talavera, para explicarle por qué el primero fue elegido como titular en el arco mexicano.

A su regreso a la capital, procedente de Brasil tras la eliminaciónde la escuadrada que dirige en octavos de final en la Copa del Mundo, señaló que llega con una mezcla de amargura y satisfacción.

"No les pudimos cumplir el objetivo, sufrimos un descuido y venimos tristes y con la desilusión de que estuvimos tan cerca (de clasificar a cuartos de final)", declaró.

Miguel Herrera comentó que, en contraparte, la satisfacción que vive es por el orgullo que siente de que los integrantes de su equipo se "mataron en la cancha, sin pensar en una lesión".

Respecto al recibimiento de miles de personas en la Terminal uno del Aeropuerto capitalino, consideró que se debe a esa actitud y corazón que tuvieron los futbolistas.

"Venimos con ese pesar de que nos quedamos a siete u ocho minutos de conseguir el objetivo, pero jugamos de tú a tú ante Brasil, Croacia y Holanda, cuando nadie nos daba nada", aseveró.

Respecto a su futuro confesó que no tiene prisa en pensar lo que sigue, al tiempo que señaló que entregará su reporte al presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Justino Compeán.

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