22 de febrero de 2014 / 05:36 p.m.

Hubertus von Hohenlohe se despidió de Sochi 2014. Cincuenta y cuatro segundos duró su participación en la primera carrera del eslalon. El mexicano perdió el equilibrio en el segundo tramo de la pista y la inevitable caída llegó.

El austriaco Mario Matt se quedó con el primer lugar de la eliminatoria con tiempo de 46.70.

EL ADIÓS DE HUBERTUS

Hubertus von Hohenlohe, único representante mexicano en los Juegos de Sochi 2014, terminó su historia olímpica después de participar en la ciudad rusa. A los 55 años, dio su último paseíllo en las instalaciones alpinas de Rosa Khutor para la prueba de eslalon (esquí).

Atrás quedaron seis participaciones en Juegos Olímpicos de Invierno, desde que debutó en Sarajevo 1984; tres años después de haber fundado la Federación Mexicana de Esquí.

"Las calificaciones a los Juegos han sido cada vez más difíciles. Me pude clasificar a estos Juegos, pero tengo una vida muy activa, el éxito en la fotografía es cada día mayor y más exigente. Me gusta esquiar, me divierte, pero tampoco quiero hacer el ridículo", explicó para razonar su despedida.

"Ahora me miro y creo que no hago el ridículo. Al ser fotógrafo, la parte visual también me importa, dar la imagen de que puedo competir en unos Olímpicos", añadió.

Von Hohenlohe se convirtió en Sochi en el segundo participante más veterano en la historia de los Juegos de Invierno, el mexicano solo es superado por el sueco Carl August Kronlund, que en Chamonix (Francia) 1924 participó a la edad de 58 años en el totneo de curling.

"Este año iba en una cabina en la montaña con el escudo olímpico de México y una persona me preguntó que cuántas veces había competido en unos Juegos; le dije que en 1984, 1988, 1992, 1994 y 2010 y que me clasifiqué para 2014. Entonces vi en su cara la expresión de que no era posible, le dije que sí era posible. Me di cuenta de que no esperaba que pudiera esquiar en unos Juegos", señaló en referencia a su edad.

De las cinco participaciones anteriores, Hubertus guarda muchos recuerdos. "Hay muchísimas impresiones en mi cabeza. La apertura, cuando te toca llevar la bandera, es muy bonito", explicó.

La primera evocación que le viene a la cabeza es en la ciudad noruega de Lillehammer, en 1994, en su cuarta aparición en estas justas.

"En el descenso de Lillehammer, salía con el puesto 51 o 52. Estaba a -21 o -22 grados de temperatura, pocos minutos antes estaba en un restaurante porque no podía soportar el frío y me tiré a toda mecha. Pensé que con el frío que hacía no habría nadie, ya que no teníamos opciones de medalla. Cuando llegué había 50 mil o 60 mil personas. Cuando bajaba pensaba 'cuánta gente hay y no me podía concentrar en bajar", dijo.

Tras Lillehammer 1994, México no lo envió a los Juegos de Nagano 1998, Salt Lake City 2002 y Turín 2006, no pudiendo regresar hasta Vancouver 2010. "En Vancouver, después de tantos años que no me habían mandado, entrar en el estadio, me dio mucha emoción", indicó.

"Cuando eres joven lo tomas un poco más tranquilo, pero cuando eres más viejo te das cuenta del privilegio que tienes y valoras más el momento. De jóvenes somos más inconscientes y no valoramos las cosas y solo que la vida sigue. Al final, con un poco más de edad, la emoción es más intensa", añade.

Aunque de lo que más orgulloso está es de haber despertado en la gente, en México y en otros países, el sueño de ser olímpico y de luchar por ello.

"Quería participar para despertar el ánimo de muchos mexicanos y de mucha gente. Que hay que perseguir los sueños. Yo pensaba que a los 40 años ya era imposible estar en unos Juegos. Estoy muy satisfecho de haber llegado hasta aquí", resumió. Después de 30 años en Juegos, Hubertus von Hohenlohe pone fin a su aventura olímpica.

AGENCIAS