4 de mayo de 2013 / 06:40 p.m.

Roma  • El papa Francisco advirtió hoy de que el ser humano es "víctima" en la sociedad actual de una "tendencia" que le lleva a huir de las decisiones definitivas, del compromiso para siempre, y a dejarse seducir por lo provisional, como si quisiera ser adolescente toda la vida.

Durante su meditación en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma con motivo del rezo del rosario y ante la imagen de la Virgen Protectora del Pueblo Romano, Francisco recordó los tres principales aspectos en los que una madre ayuda a sus hijos, entre ellos, enseñarles a tomar decisiones con libertad.

"Queridos hermanos y hermanas, cuán difícil es, en nuestro tiempo, tomar decisiones definitivas. Nos seduce lo provisional. Somos víctimas de una tendencia que nos empuja hacia lo provisional, como si deseáramos seguir siendo adolescentes toda la vida", dijo el pontífice, en un acto retransmitido en directo por televisión.

"No debemos tener miedo a los compromisos definitivos, a los compromisos que implican y afectan toda nuestra vida. Solo de este modo nuestra vida será fecunda", agregó el papa argentino, quien fue recibido en Santa María la Mayor por su cardenal arcipreste, el español Santos Abril y Castelló.

Francisco, quien dijo que actualmente "reina la filosofía de lo provisional", incidió en que una "buena madre" no solo acompaña a sus hijos en su crecimiento, evitándoles los problemas o los desafíos, sino que los ayuda también a tomar decisiones con libertad, un término que no implica hacer siempre lo que uno quiere, "dejarse dominar por las pasiones o seguir las modas".

"La libertad no significa, por así decirlo, tirar todo lo que no nos gusta por la ventana. Se nos ha dado la libertad para que sepamos tomar buenas decisiones en la vida", dijo.

Según Francisco, quien acudió por primera vez como papa a Santa María la Mayor al día siguiente de ser elegido en el cónclave, una madre también ayuda a los hijos a crecer y a afrontar los problemas de la vida, evitando caer en la pereza, que deriva también del bienestar, y en el contentarse solo con los logros materiales.

"No se educa, no se cuida la salud, evitando los problemas, como si la vida fuera una carretera sin obstáculos. La madre ayuda a los hijos a mirar con realismo los problemas de la vida y a no perderse en ellos, sino a afrontarlos con valor, a no ser débiles, a saberlos superar, en un sano equilibrio", incidió el obispo de Roma.

"Una vida sin desafíos no existe y un chico o una chica que no sabe afrontarlos participando en ellos es como si no tuviera espina dorsal", agregó.

Francisco, quien como es habitual tuvo gestos de cercanía con los fieles, sobre todo los niños que le esperaban en el templo, besó el crucifijo a su llegada a Santa María la Mayor, como gesto de toma de posesión de esta Basílica perteneciente a la Diócesis de la que es titular como todos los pontífices, Roma.

EFE