2 de julio de 2013 / 01:01 p.m.

A medida que más víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes presentaban sus denuncias, el entonces arzobispo de Milwaukee, Timothy Dolan, supervisó un plan para pagar a los abusadores con el fin de que dejaran los hábitos después de escribirle a funcionarios del Vaticano con creciente preocupación y frustración, advirtiéndoles sobre el potencial de escándalo si no se expulsaba a los curas problemáticos, según documentos dados a conocer el lunes.

La correspondencia de Dolan con autoridades vaticanas y sacerdotes acusados de abuso sexual está incluida en unas seis mil páginas de documentos dados a conocer por la Arquidiócesis de Milwaukee como parte de un acuerdo logrado en un tribunal federal de bancarrotas con víctimas de abuso sexual que demandaron a la entidad por fraude.

Las víctimas dicen que la arquidiócesis trasladó a los curas problemáticos a otros templos sin advertir a los fieles y ocultó los delitos durante decenios.

Los documentos han llamado la atención en parte por la participación de Dolan, que ahora es cardenal y arzobispo de Nueva York, además de ser la mayor autoridad católica del país por presidir la Conferencia Nacional de Obispos Católicos.

Los textos ofrecen nuevos detalles sobre los pagos a algunos de los abusadores para que dejaran los hábitos y la transferencia de casi 57 millones de dólares a un fondo en fideicomiso para el cuidado de cementerios en momentos que la arquidiócesis se preparaba para declararse en bancarrota.

Las víctimas y sus abogados acusaron a Dolan de fraude de quiebra en una carta de junio de 2007, en la que él le dijo a un despacho del Vaticano que transferir el dinero a un fondo en fideicomiso ofrecía ""una mejor protección a estos fondos de cualquier demanda y responsabilidad legales"".

El derecho canónico exige a los obispos solicitar autorización del Vaticano para cualquier venta de propiedades o transferencia de activos en cantidades significativas. Dolan escribió en la carta que la transferencia fue aprobada por el Consejo Financiero y Colegio de Asesores de la arquidiócesis.

Un funcionario vaticano aprobó la transferencia en un período de un mes. Jeff Anderson, abogado de muchas víctimas, comparó lo sucedido con la larga demora en las respuestas para expulsar a los sacerdotes abusadores.

""Estos documentos muestran que si desean transferir dinero para protegerlo de los sobrevivientes (de los abusos) pueden hacerlo a la velocidad del rayo"", dijo Anderson. ""Pero si quieren proteger a niños, si tienen pleno conocimiento de que hay niños en peligro, mantienen el secreto mientras el Vaticano se demora y los niños siguen en peligro"".

En un comunicado, Dolan afirmó que cualquier insinuación de que estuviera tratando de ocultar los fondos a las víctimas es un ataque "antiguo y desacreditado". Jerry Topczewski, secretario general del actual arzobispo Jerome Listecki, dijo que el dinero siempre estuvo en un fondo separado para cuidado de cementerios y que la transferencia a un fideicomiso sólo formalizó esa operación.

Peter Isely, director de la Red de Sobrevivientes de Víctimas de Abuso de Sacerdotes en la región central del país, dijo que pedirá a la fiscalía federal de Milwaukee que investigue si hubo fraude de quiebra. Sin embargo, Ralph Anzivino, profesor de derecho de la Universidad Marquette y especialista en bancarrotas, dijo que no se pueden presentar cargos penales a menos que el juez de quiebras determine que la transferencia de dinero equivale a un fraude.

Los documentos también muestran que Dolan escribió repetidas veces a funcionarios del Vaticano, rogándoles que despidieran a los curas acusados de abuso, pero con frecuencia tuvo que esperar años para recibir una respuesta.

Uno de los casos fue el de John C. Wagner, acusado de hacer propuestas deshonestas a estudiantes en la Universidad de Wisconsin-Sheboygan cuando estaba en el ministerio del recinto en la década de 1980. El predecesor de Dolan, el arzobispo Rembert Weakland, trató en la década de 1990 de lograr que Wagner dejara los hábitos voluntariamente, pero éste se negó.

En 2005, a medida que se acumulaban los arreglos fuera de corte con las víctimas, Dolan escribió a la oficina del Vaticano encargada del asunto y recomendó expulsar a Wagner.

""La responsabilidad legal de la arquidiócesis es tan grande como el potencial de escándalo si parece que no se ha tomado una decisión definitiva"", le escribió Dolan al arzobispo Angelo Amato, de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Wagner no mostró arrepentimiento, escribió Dolan, y agregó: ""Su única preocupación ha sido su situación financiera"".

Dolan dijo que si el Vaticano aceptaba expulsar a Wagner, un fondo de la arquidiócesis podía pagar sus necesidades hasta que cumpliera la edad para la pensión. Dolan no recibió una respuesta hasta 2008, cuando volvió a presentar la solicitud con detalles de nuevas acusaciones contra Wagner.

Amato entones recomendó que Dolan le pidiera a Wagner que se fuera voluntariamente, lo que Dolan hizo. El abogado de Wagner rechazó la solicitud, alegando que el pago de 20 mil dólares que Dolan ofreció no cubría los gastos del cura durante dos años hasta su retiro. Wagner no fue expulsado oficialmente sino hasta 2012.

El lunes no fue posible comunicarse por teléfono con Wagner y no respondió a un mensaje electrónico.

Topczewski dijo que la arquidiócesis tenía la costumbre de pagar a los curas para que abandonaran los hábitos antes que Dolan tomara la dirección. La mayoría no estaba acusada de haber hecho nada indebido y el dinero fue para ayudarlos en la transición hacia una nueva vida, dijo.

Por lo menos tres curas acusados de abuso sexual recibieron pagos cuando abandonaron el sacerdocio antes que llegara Dolan, según los documentos.

Otros seis se marcharon durante el obispado de Dolan, aceptando 10 mil dólares de la arquidiócesis cuando funcionarios del Vaticano anunciaron su decisión sobre el futuro de los sacerdotes.

Topczewski dijo que dinero cubría el seguro médico de los curas, pero también hizo ""que se marcharan más rápido. Eso es lo que pedían las víctimas"".

AP