9 de abril de 2013 / 12:42 a.m.

México • Con el objetivo de apoyar a los estudiantes para identificar, valorar y proteger el patrimonio cultural del país, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) imparte pláticas informativas a los alumnos de primaria.

Las pláticas buscan consolidar la educación sobre la conservación de los bienes culturales tangibles e intangibles que lleve a los niños a apreciar la riqueza del país en esta materia, destacó el INAH mediante un comunicado.

Esta iniciativa forma parte del proyecto "Los niños y la conservación del patrimonio cultural y natural", tras implementarse como temática obligatoria de la asignatura de Historia para niños de sexto año, a partir del Plan de Estudios 2011.

En ese sentido, la restauradora Yolanda Santaella fue la encargada de impartir la charla a los alumnos de la escuela primaria "Diego Rivera", ubicada en la delegación Coyoacán, en la que se refirió a los monumentos, piezas históricas, fiestas y tradiciones del país.

Primero, explicó a los niños qué es el patrimonio cultural tangible e intangible, sus principales formas de deterioro y elementos de conservación.

Posteriormente, entre todos, definieron que patrimonio cultural "son todos los monumentos, objetos y tradiciones ligados a la cultura de México, que nos permite conocer nuestro pasado, ayudándonos a entender nuestra forma de vida y proyectar un mejor futuro".

Entre las actividades desarrolladas durante la sesión, la restauradora pidió a los niños identificar entre una serie de fotografías piezas emblemáticas del Museo Nacional de Historia "Castillo de Chapultepec", como la carroza utilizada por Maximiliano de Habsburgo durante su estancia en el país, para ejemplificar el patrimonio tangible o material.

Subrayó que "son los monumentos, edificios y sus objetos contenidos, los lugares históricos y zonas arqueológicas", los cuales sufren cierta degradación al paso del tiempo, por lo que es importante su cuidado.

"Ya que estamos frente a piezas únicas, irrepetibles y muchas de ellas de cientos o miles de años de antigüedad, es primordial que desde pequeños todos tengan conciencia del valor histórico o arqueológico que tienen, su vinculación con la identidad nacional y, por tanto, se debe fomentar su cuidado", advirtió la especialista.

Al ahondar en la actividad de un restaurador, Santaella recordó a los niños que muchos de los objetos y edificios, principalmente los arqueológicos, desde que son descubiertos están deteriorados, ya sea fragmentados, con exceso de humedad o desvanecidos y con faltantes.

Por ello, "arqueólogos y restauradores trabajan en conjunto para -sin alterar las piezas ni descontextualizarlas de sus entornos- integrar aquellas que estén rotas, estabilizar las que padezcan de humedad, y cuando es posible, reintegrar los faltantes creando reproducciones".

Asimismo, comentó que los restauradores también dan mantenimiento a los objetos de los diversos museos del INAH, además de "intervenir piezas bajo resguardo de las comunidades como retablos, pinturas o esculturas, muchas de ellas religiosas".

Yolanda Santaella también se refirió a los deterioros en los bienes culturales tangibles, algunos de ellos producto de agentes físico-químicos, identificados por los niños como el paso del tiempo, las lluvias, los huracanes o accidentes e incendios.

Abordó los daños ocasionados por el hombre, al alterar, degradar o modificar la naturaleza de los objetos, y puso como ejemplo un lienzo del siglo XVIII de la Virgen de la Asunción, de Izúcar de Matamoros, Puebla, el cual se destrozó en 2006 al momento en que fue enrollado para intentar robarlo.

Mencionó que la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), trabajó en su restauración durante tres años, a cargo de la experta Cristina Noguera, quien unió cada fragmento por la parte posterior, estabilizó y tensó el lienzo, y reintegró colores.

A su vez, el sociólogo Ernesto Ramírez, quien realiza servicio social en la CNCPC, definió al patrimonio cultural inmaterial como "las costumbres y tradiciones, lo que no podemos tocar pero sí apreciar y percibir".

Dentro de éstas, los alumnos mencionaron la Danza de los Viejitos o los Voladores de Papantla, así como conmemoraciones como el Día de Muertos y las posadas, y algunos elementos característicos durante esas fiestas como las calaveritas de azúcar y chocolate, el ponche o la colación.

La manera de conservar este tipo de patrimonio, manifestó el sociólogo, "es conmemorarlas, registrarlas y estudiarlas".

Al final, la restauradora del INAH presentó a los niños diversos objetos de cestería, fragmentos de textiles contemporáneos realizados a la usanza prehispánica, además de reproducciones de cerámica.

Mientras la directora del plantel y la profesora del grupo, Mercedes Velázquez y Erika Colula, respectivamente, destacaron que esta actividad ayuda a los pequeños para aprender a valorar e identificar el patrimonio cultural, además de relacionar con ellos mismos.

NOTIMEX