1 de mayo de 2013 / 01:09 p.m.

 Una niña de dos años de edad que no tenía tráquea fue operada para implantarle una que fue desarrollada en un laboratorio a partir de sus propias células germinales. Es la paciente más joven del mundo beneficiada con ese tratamiento experimental.

Hannah Warren era incapaz de respirar, comer o beber desde que nació en Corea del Sur en 2010. Toda su vida la había pasado en una clínica de Seúl, hasta la operación que en un hospital de Illinois.

Las células germinales provienen de la médula ósea de la paciente, extraídas con una aguja especial insertada en el hueso de la cadera. Fueron cultivadas en un laboratorio donde tardaron menos de una semana en multiplicarse y crear una nueva tráquea. Del tamaño de un tubo de 7.5 centímetros, le fue implantada el 9 de abril en una operación que duró nueve horas.

Los primeros indicios señalan que la tráquea funciona, según anunciaron sus médicos, aunque sigue conectada a un respirador artificial. Creen que a la larga podrá vivir en casa con una vida normal.

Solo uno de cada 50 mil niños en el mundo nace con ese defecto. La técnica de las células germinales ha sido utilizada para producir otros órganos y es promisoria para el tratamiento de otros defectos de nacimiento y enfermedades de la niñez, dijeron sus médicos.

La operación reunió a un cirujano italiano radicado en Suecia que fue pionero de la técnica, un colega pediátrico en el Hospital de Niños de Illinois en Peoria que conoció a la familia de Hannah durante un viaje de negocios a Corea del Sur, y Hanna, nacida de un canadiense de Terranova y una coreana con quien se casó.

Los padres de la pequeña habían leído sobre el éxito del doctor Paolo Macchiarini con tráqueas producidas mediante células germinales, pero no podía pagar la operación en su centro, el Instituto Karolinska en Estocolmo. Por eso el doctor Mark Holterman ayudó a la familia a efectuarla en su hospital en Peoria, trayendo al doctor Macchiarini para dirigir la operación. El Hospital de Niños no cobró por los costos.

El Centro Médico San Francisco, un hospital católico, considera la operación como parte de su misión caritativa, pero también como un medio de promover una terapia con células germinales que no requiere embriones humanos, dijeron los cirujanos. La Iglesia se opone al uso de las células derivadas de embriones humanos para tratamiento o para investigación.

Los científicos esperan llegar a usar el método para producir órganos sólidos, incluso riñones e hígados, dijo el doctor Anthony Atala, director del Instituto de la Universidad Wake Forest de Medicina Regenerativa. Agregó que la operación a la niña “realmente demuestra que la técnica es factible”.

AP