4 de mayo de 2013 / 05:15 p.m.

Sídney • Un grupo de científicos australianos afirmó que en tres años podrán reproducir tejidos nerviosos y cartílagos a través de una impresora tridimensional, con la que pretenden crear órganos humanos.

Expertos del Centro de Ciencias Electromagnéticas de la Universidad de Woolongong (UOW) y del hospital San Vincent de Melbourne, indicaron que utilizarán una especie de “biotinta” para construir partes humanas.

La técnica australiana de impresión de 3D y biofabricación aditiva incorpora células vivas, que presentan una tasa de supervivencia de 95%, según la cadena local ABC.

El director del Centro de Ciencias Electromagnéticas (ACES por sus siglas en inglés), Gordon Wallace, explicó que para reproducir estas partes humanas utilizarán células del paciente para crear tejidos capaces de ser aceptados por su cuerpo.

"Para 2025, es posible que podamos fabricar órganos completos funcionales, hechos a la medida de cada paciente", dijo Wallace en un comunicado de la universidad.

La impresión tridimensional reproduce un objeto capa por capa a partir de información digital, y se emplea en la actualidad en diversas aplicaciones médicas, como implantes con plásticos y metales biocompatibles para pacientes específicos.

Revolución médica

En el comunicado, los científicos participantes de la UOW señalaron que con este proyecto pretenden "estar a la vanguardia de una revolución médica utilizando tecnología 3D de ‘impresión’ para reproducir partes del cuerpo humano".

Argumentaron que investigadores del ACES, en colaboración con el hospital San Vincent, podrán hacer estas impresiones en poco más de una década.

Actualmente "ya es posible imprimir plásticos biocompatibles en tercera dimensión y metales para la fabricación de implantes específicos para los paciente", dijo el profesor Wallace.

"Creemos que, dentro de unos años, será posible fabricar tejidos vivos como la piel, los cartílagos, las arterias y las válvulas del corazón utilizando células y biomateriales. El uso de las células del paciente para crear este tejido evita problemas de rechazo inmunológico", argumentó en el comunicado.

El profesor Wallace y su equipo se reúnen con doctores y los fabricantes de dispositivos médicos en Melbourne para discutir el futuro de los implantes fabricados.

"Mientras que la impresión 3D ya se utiliza en algunas aplicaciones médicas, al reunir los materiales, los científicos de ACES y otros investigadores participantes hemos sido capaces de acelerar nuestro progreso, por lo que ahora estamos al borde de una nueva ola de aprovechamiento de la tecnología y de las técnicas de fabricación de impresión 3D para ofrecer soluciones a una serie de problemas médicos. Estos incluyen dispositivos biónicos, la regeneración de nervios, músculos y huesos, así como la detección y el control de la epilepsia".

Wallace dijo que la investigación recibiría un gran impulso el próximo mes con el lanzamiento de una unidad de biofabricación aditiva en el hospital de San Vincent, que será la primera de su tipo que se encuentra en una clínica en Australia.

"Este es un desarrollo emocionante que implica la creación de un servicio personalizado en el San Vincent (…) pondrá a nuestros científicos e ingenieros en contacto directo con los médicos a diario para acelerar la realización de los dispositivos médicos prácticos y la reproducción de órganos", concluyó el profesor Wallace en el comunicado.

Estrés provoca pérdida de memoria: Ciberer

Investigadores españoles demostraron, en un ensayo realizado por primera vez en humanos, que la hormona del estrés, denominada cortisol, provoca pérdida de la memoria.

El estudio fue elaborado por el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (Ciberer), organismo público español, y el hospital de San Pau de Barcelona.

La investigadora Eugenia Resmini explicó que el trabajo se basó en resonancias magnéticas a pacientes con síndrome de cushing, una enfermedad rara en la que el propio cuerpo genera un exceso de cortisol.

Aunque en principio los pacientes se habían recuperado, los investigadores descubrieron que se había reducido la materia gris en la zona del hipocampo del cerebro, lo que provocaba la pérdida de memoria.

Esta disfunción neuronal se explica porque, por un lado, disminuye el metabolito N-acetilaspartato, lo que indica que la materia gris está dañada, al tiempo que aumentan las sustancias glutamato y glutamina, que demuestran que, en cambio, crece la materia blanca del cerebro como un mecanismo compensatorio.

El hecho de que los pacientes estuviesen ya curados demuestra que el daño causado por el exceso de la hormona del estrés es irreversible, explicó Resmimi, quien apuntó que el estudio abre nuevas vías de investigación como, por ejemplo, comprobar los daños que genera el estrés crónico diario.

EFE