24 de mayo de 2013 / 01:18 p.m.

Washington• Un grupo de médicos utilizó partículas de plástico y una impresora láser de tercera dimensión (3D) para crear una tráquea y poder salvar la vida de un bebé que solía dejar de respirar casi a diario.

Es el más reciente avance del creciente campo de la medicina regenerativa: crear partes del cuerpo en el laboratorio.

En el caso de Kaiba Gionfriddo, los médicos no podían perder ni un segundo. Debido a un defecto congénito la tráquea del bebé originario de Ohio no dejaba de colapsarse, haciendo que su respiración se detuviera y, frecuentemente, también su corazón.

Médicos en Michigan habían investigado las tráqueas artificiales, pero todavía no le habían implantado una a un paciente.

En un solo día, “imprimieron” 100 tubos diminutos, utilizando láseres guiados por computadora para apilar y fusionar delgadas capas de plástico en varias formas y tamaños. Al día siguiente, con permiso especial de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, implantaron uno de esos tubos en Kaiba. Esta es la primera vez que se lleva un trasplante de este tipo.

Fue un hecho sorprendente, el bebé al que los médicos habían pronosticado que posiblemente no saldría vivo del hospital respiraba con normalidad por primera vez.

Tenía tres meses cuando fue intervenido el año pasado y ahora tiene casi 19 meses de edad. Desde entonces no ha tenido una sola crisis respiratoria.

“Ahora es un niño muy sano”, dijo el pediatra otorrinolaringólogo Glenn Green, del Hospital Pediátrico C.S. Mott en la Universidad de Michigan, donde se realizó la operación. La intervención se describe en la gaceta de medicina New England Journal of Medicine.

Solución médica

Un grupo de expertos reconoció el potencial de la impresión en 3D para crear partes del cuerpo y resolver las necesidades médicas.

“Es la ola del futuro”, dijo el doctor Robert Weatherly, pediatra de la Universidad de Misuri en Kansas City. “Estoy impresionado por lo que fueron capaces de lograr”.

Actualmente solo algunos adultos han tenido trasplantes de tráquea, casi siempre para reemplazar las que destruyó el cáncer. Esos órganos provienen de donadores muertos o se hacen en laboratorio algunas veces a partir de células madre.

El mes pasado, una niña de dos años que nació sin tráquea recibió una cultivada a partir de sus células madre montada en una estructura plástica, en un hospital en Illinois.

Kaiba tenía un problema diferente, un bronquio que no estaba totalmente formado, una de las dos vías aéreas de donde sale la tráquea, como piernas de pantalón hacia los pulmones. Aproximadamente unos 2 mil bebés nacen con defectos similares cada año en Estados Unidos y la mayoría lo supera a la edad de dos o tres años a medida que se desarrolla más tejido.

En casos severos, los padres se enteran del defecto cuando el niño de pronto deja de respirar y muere. Eso casi sucedió cuando Kaiba tenía seis semanas de nacido. El niño “se puso azul y dejó de respirar” y su padre, Bryan Gionfriddo, le practicó una reanimación cardiopulmonar para revivirlo, relató April, la mamá del pequeño.

Siguieron más episodios y Kaiba tuvo que utilizar una máquina para ayudarse a respirar cuando tenía dos meses. Los médicos le dijeron a la pareja que su condición era grave.

“Varios de ellos dijeron que había muchas probabilidades de que no saliera vivo del hospital. Era atemorizante”, agrega la madre. Fue entonces cuando Marc Nelson, un médico en el Hospital Infantil Akron, les habló del trabajo experimental en Michigan.

Kaiba se sometió a la operación el 9 de febrero de 2012. La prótesis fue injertada alrededor del bronquio defectuoso.

El plástico está diseñado para degradarse y ser absorbido gradualmente por el organismo en tres años, conforme se genere tejido sano para reemplazarlo, dijo el ingeniero biomédico que dirigió el trabajo Scott Hollister.

Tecnología que hace alimento de astronautas

Una compañía de Texas desarrolla una impresora 3D que crea alimentos para las misiones de los astronautas en el espacio.

Con el apoyo de la NASA, la empresa Systems and Materials Research, de Austin, Texas, diseña y prueba la impresora. “Este proyecto es para demostrar que podemos crear y cambiar los nutrientes de la comida e imprimirlos en un entorno de poca gravedad”, dijo el director de la investigación David Irvin.

Las impresoras tridimensionales crean objetos sólidos colocando el material por capas; Systems and Materials trata de crear comida sintética rica en nutrientes y estéticamente apetecible combinando proteínas en polvo, almidón, grasas y sabores con agua o aceite para producir varias recetas digitales.

Todos los ingredientes están diseñados para una gran duración, lo que los hace perfectos para largas estancias en el espacio. “La mayor ventaja de la comida impresa será un nulo desperdicio, lo que es esencial para las misiones a larga distancia”, explicó la empresa.

Los creadores de esta tecnología también ven las impresoras de comida como un medio para ayudar a alimentar a la población mundial, que se calcula que alcanzará los 12 mil millones para 2100. (Reuters/Florida)

AP