11 de abril de 2013 / 12:36 p.m.

Para ayudar a reducir los signos característicos del mal de Parkinson, como temblor, movimiento constante y rigidez en las extremidades, el IMSS emplea un procedimiento de mínima invasión en el que implantan electrodos en la profundidad de la estructura cerebral.

En la víspera del Día Mundial de Parkinson, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) explicó, en un comunicado, la técnica conocida como estereotáctica.

Dicho método, expuso, es una intervención de mínima invasión, se colocan en el cerebropequeños dispositivos electromecánicos, cuya función es modificar la salida de impulsos eléctricos del núcleo afectado con los que se controlan los síntomas.

El neurocirujano del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI, Ramiro Pérez de la Torre, resaltó que los implantes, conectados directamente a los núcleos intracraneales, tienen como objetivo suprimir una función anormal que genera el cuadro típico del padecimiento.

Esa supresión, agregó, se obtiene mediante la neuroestimulación, una terapia que se caracteriza por ser reversible, no lesiona el cerebro y puede modificar de manera casi permanente la situación del paciente afectado.

El especialista del Servicio de Neurocirugía del CMN Siglo XXI afirmó que dicho procedimiento es considerado un método eficaz de control de los síntomas, con resultados notables en los enfermos, quienes pueden gozar de mejor calidad de vida al recuperar sus actividades cotidianas.

Un comité de neurocirujanos y neurólogos del IMSS es el encargado de seleccionar entre los enfermos de Parkinson a los candidatos idóneos, quiénes reúnen, entre otros factores, la edad, de preferencia menor de 65 años, detalló.

Los pacientes, abundó, deben tener confirmado el diagnóstico por el Servicio de Neurología y no presentar otra enfermedad, porque eso puede dificultar la colocación de los electrodos.

Para ser candidato a la cirugía, el paciente debe cumplir con ciertos requisitos, entre ellos acreditar la derechohabiencia, pasar pruebas neuropsicológicas en las que se excluye cualquier enfermedad psiquiátrica y completar diversos estudios para ubicar la categoría o el grado de la enfermedad.

Durante la intervención quirúrgica el paciente permanece consciente mientras se colocan los electrodos, al día siguiente el derechohabiente comienza a recibir los primeros estímulos de los núcleos cerebrales para reducir los signos propios del Parkinson.

Por tratarse de una terapia costosa, el comité institucional pretende optimizar los recursos para garantizar los mejores resultados, precisó el especialista.

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