22 de mayo de 2013 / 10:18 p.m.

La exhibición hace un recorrido por una parte de la trayectoria del fotógrafo Bostelmann, la cual consta de 80 fotografías que van de 1950 a 2003.

 

México • Hacer un rescate de aquellos grandes proyectos expositivos, en los que conjugó con mayor claridad el lenguaje fotográfico con su dimensión objetual y escultórica, es el objetivo de la exposición "Enrique Bostelmann. Imagen, espacio inagotable", que esta noche será inaugurada en el Museo de Arte Moderno (MAM), en esta ciudad.

A través de 80 fotografías, que van de 1950 a 2003, la exhibición revisa buena parte de la trayectoria de Enrique Bostelmann (1939-2003), con especial énfasis en la versatilidad de su obra y en las distintas líneas que abordó.

De acuerdo con Eugenia Macías y Elva Peniche, curadoras de la muestra, durante más de cuatro décadas de producción, Bostelmann usó la fotografía como soporte y vía para explorar diferentes rutas creativas y hacer imágenes que trascendieron los límites de aquel medio.

Señalaron que la fotografía del artista refleja relaciones singulares entre realidad y ficción, entre registro e invención, que se presentan en dos grandes ejes temáticos complementados por uno más pequeño de carácter documental.

En el primer núcleo, titulado "Paisaje del hombre", se incluye un grupo diverso de imágenes en las que el autor retrató la presencia humana en el entorno o, visto de otro modo, el espacio transformado por la actividad del hombre.

El segundo eje, denominado "La ola es agua y también escultura", presenta algunas de las obras más innovadoras de Bostelmann, en las que reflexionó sobre las posibilidades expresivas de la fotografía y sus vínculos con otras artes.

Mientras que en el último núcleo, llamado "El despliegue de la imagen", se reúne material industrial y publicitario que el fotógrafo realizó por encargo, en el que destaca la conformación de circuitos visuales a partir de una imagen en varios impresos.

Consideraron que en su defensa de un uso libre e interdisciplinar de la fotografía, Bostelmann se preguntaba: ¿Por qué limitar las técnicas de expresión? ¿Por qué no romper las barreras y usar foto-pintura, foto-escultura, foto cinética?

"No hay que encerrarse en la llamada forma honesta. Lo honesto está en el punto del que se parte, finalmente, cada fotografía crea su propia realidad", refirieron.

Aseguraron que el absoluto dominio que Bostelmann tenía de la técnica, permitió que en su obra la fotografía fuera siempre un lugar para la experimentación, la reflexión, la generación de ideas y formas, un sitio de replanteamiento y una transformación constante, como si se tratará de un espacio inagotable.

De acuerdo con la familia del artista de la lente, el archivo de Bostelmann está en búsqueda de mejor protección, pues no cuenta con las condiciones necesarias para preservarse.

"Hablamos de 200 mil negativos y cinco mil impresiones", dijo la esposa del artista, Yeye, quien agregó que el archivo está en constante limpieza.

Al tomar de nuevo la palabra, las curadoras indicaron que lo que caracterizó el trabajo de Bostelmann es que se trataba de un artista que se preocupaba por retratar al hombre en su espacio, con encuadres muy particulares, además de su preocupación por trascender los límites del medio.

"La muestra, entonces, recupera un poco el equilibrio entre estas dos grandes preocupaciones, que un poco conforman los dos grandes ejes temáticos", comentaron.

"Enrique Bostelmann. Imagen, espacio inagotable" estará abierta hasta el próximo 8 de septiembre.

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