19 de marzo de 2013 / 11:29 p.m.

Ciudad de México.- • La Alianza por la Salud Alimentaria denunció que incumplieron 13 de las 14 empresas que suscribieron con la Secretaría de Salud los acuerdos para sacar del aire toda la publicidad engañosa dirigida a niños relativa a la calidad nutricional de sus productos, como parte de la estrategia para combatir la obesidad y el sobre peso que afecta a tres de cada 10 menores

La Alianza destacó que sólo Bimbo cumplió y que el retos, por el contrario, hizo una mayor inversión en destacar poderes nutricionales en productos chatarra."El costo total de inversión en campañas publicitarias en 11 golosinas por televisión de enero a agosto del año 2012, fue de 408 millones 776 mil 124 de pesos.

"Tan sólo tres marcas: Rocaleta, Pelón Pelo Rico y Kinder Sorpresa rebasaron los 50 millones de pesos en campañas publicitarias acumulando un total de más de 170 millones de pesos en total. En contra parte, esa cantidad supera lo destinado para la campaña de prevención de la obesidad por parte del gobierno federal en ese año", dijoKatia García, investigadora en salud alimentaria de El poder del Consumidor.

Explicó que a tres años del acuerdo PABI de autorregulación publicitaria -el 10 de febrero del 2010- se detectó que 13 incumplieron con su compromiso gubernamental basados en criterios nutricionales y establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

En conferencia de prensa los integrantes de la Alianza por la Salud Alimentaria dieron como ejemplo el caso de la empresa Kellogg's, que en sus criterios nutricionales considera saludable una porción de cereal de 30 gramos de su producto; sin embargo, éste contiene un 40% de su peso en azúcar, es decir 12 gramos.

"Esto demuestra como los criterios que han establecido las empresas son totalmente permisivos para tener publicidad de alimentos que no son recomendables", señaló Katia García.

Otro ejemplo expuesto fue el de la empresa Coca Cola, misma que se compromete a no realizar publicidad de sus bebidas azucaradas a menores de 12 años, aunque en los hechos realiza campañas dirigidas a este público, presentándose imágenes de dos campañas realizadas en 2012: la de los superhéroes y la de Navidad. En el caso de los superhéroes, son los niños de preescolar hasta 5 años de primaria los que son más atraídos por estos personajes.

"La campaña de Navidad causa impacto en ese sector de la población infantil ver la imagen de Santa Claus bebiendo este refresco, o bien la publicidad de los osos polares; donde el oso adulto está dando una Coca Cola a su hijo".

La Alianza por la Salud Alimentaria señaló que la única empresa que ha realizado algunas acciones para cumplir los acuerdos con la SSA, ha sido la empresa Bimbo publicando criterios nutricionales más acordes con las recomendaciones internacionales, ha retirado los "regalos" y el uso de personajes y ya no publicitar parte de sus productos que no cumplen con sus criterios, en horarios infantiles.

Por su parte, Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, explicó que "el compromiso voluntario suscrito por algunas de las principales empresas de alimentos y bebidas es una muestra del fracaso de este tipo de iniciativas ya que no existen criterios comunes, se generan competencias desleales entre las empresas que se comprometen y las que no, no hay autoridad que haga cumplir ni sanciones que se apliquen. El resultado es que se mantienen las mismas prácticas".

Insistieron los integrantes de la Alianza, que los compromisos voluntarios y la autorregulación no sirven, y por el contrario, "sólo mantienen las prácticas que dañan los hábitos y la salud de los niños".

Recordaron que la Organización Mundial de la Salud desde mayo de 2010, estableció que es una obligación de los gobiernos "proteger a los niños y las niñas de este tipo de publicidad".

Por eso, dijeron, la responsabilidad recae en el gobierno quien debe garantizar no sólo el derecho a la salud sino también a una alimentación saludable como lo establece la Constitución Política de México.

En tanto, Alma Meneses de la Red por los Derechos de la Infancia (Redim) dijo que "Niñas, niños y adolescentes representan el 30% de la población de nuestro país, hablamos de cerca de 40 millones de personas menores de 18 años de edad. Desde la Red por los Derechos de la Infancia en México consideramos que recibir información precisa y fidedigna sobre los productos que consumen es indispensable para ellas y ellos.

Un ejemplo más de la falta de voluntad de las autoridades para solucionar de fondo el problema de la obesidad, es el Programa de Autorregulación de Publicidad de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas dirigida al Público Infantil (enero 2009), conocido como el código PABI.

Las organizaciones señalaron que este código carece de cualquier criterio nutricional para establecer que productos son lo que pueden realizar publicidad para los niños, sin embargo no establece ningún control a los mecanismos de manipulación y engaño más recurrido por este tipo d publicidad como lo son los "regalos" y el uso de personajes populares.

Recientemente, en el libro elaborado por la Academia Nacional de Medicina y avalado por la UNAM, el INSP y el INCMNSZ, "La Obesidad en México, recomendaciones para una política de Estado" se establece que es necesario regular la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia, "ya que la autorregulación de esta publicidad no cumple con los mínimos recomendados por la Organización Mundial de la Salud".

BLANCA VALADEZ