9 de agosto de 2013 / 01:26 p.m.

En México se tienen contabilizados alrededor de 11.1 millones de indígenas y, conforme a las recientes mediciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), siete de cada 10 residentes de un hogar indígena están en condiciones de pobreza, y uno de cada 10 en pobreza extrema; además de que sufren rezago en diferentes ámbitos, entre ellos la falta de anticonceptivos.

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemora cada 9 de agosto, el Coneval y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas presentaron un informe sobre rezagos de diversa índole, por ejemplo, en materia de salud; pese a que algunos están afiliados al IMSS, Oportunidades o al Seguro Popular, las mujeres siguen sufriendo por la falta de anticonceptivos, lo que incrementa el número de embarazos no planeados y de muerte materna.

En el país hay 6.4 millones de mujeres indígenas, que representan más de la mitad total, y 60 por ciento se encuentra en edad reproductiva (INEGI 2010). El uso de anticonceptivos es de 58%, mientras que entre no indígenas alcanza 73.5%. ""Inician sus relaciones sexuales a los 16 años. La tasa de fecundidad es de 3.2 hijos en comparación con las no indígenas que tienen 2.1 hijos”".

Además, 45.8% de las indígenas deben pedir permiso para usar anticonceptivos, respecto a 34.9% de no indígenas en la misma situación (ENADIM, 2012).

Chiapas, Guerrero y Oaxaca son las entidades donde se presenta el mayor índice de desabasto de anticonceptivos.

Las estadísticas establecen que una de cada dos viviendas carece de servicios básicos como agua potable. Un poco más de 3 millones de indígenas mexicanos seguirá sin tener acceso a este recurso.

Mientras que 90% de las viviendas indígenas usa leña o carbón; solo 10.3% de los no indígenas recurren a este tipo de combustible.

La ex titular de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Xóchilt Gálvez, señaló que la escasez y la falta de tratamiento del agua propician la presencia de infecciones gastrointestinales y bucodentales (pimas, yaquis, tepehuanes, mixes), amibiasis y ascareasis (purépechas), así como padecimientos en la piel.

Incluso, señaló, en algunas regiones indígenas la falta de agua o su calidad se relaciona con la enfermedad del tracoma, identificada, principalmente, entre tzeltales y tzotziles. La carencia de drenaje y en general de servicios básicos contribuye a la presencia de epidemias y enfermedades como el cólera y el paludismo (chinantecos).

Pero además la mezcla de agentes químicos en el agua, tales como plomo y arsénico, que para el caso de una comunidad en la Montaña de Guerrero, o entre los huicholes que trabajan en las plantaciones de tabaco, ha ocasionado anencefalia, cáncer, parálisis parcial o total, abortos espontáneos y meningitis.

La educación también es un indicador de desigualdad causado por la falta de escuelas. De cada 100 niños indígenas solo 24 terminan la primaria, y de cada 100 que ingresan a la primaria solo siete llegan a matricularse en instituciones de educación media y de nivel técnico.

— BLANCA VALADEZ