27 de septiembre de 2014 / 03:12 p.m.

Antes de comenzar un entrenamiento algunos futbolistas del Barcelona detuvieron sus coches de lujo para atender a los aficionados que querían firmas.

Andrés Iniesta hizo muy feliz a un niño tras darle su autógrafo. Mathieu también se detuvo y presumió su costoso Ferrari.