JESÚS ALEJO SANTIAGO
19 de mayo de 2013 / 04:08 p.m.

México • Hace unas semanas, el Museo del Palacio de Bellas Artes dio a conocer que dejaría de mandar invitaciones impresas para las futuras aperturas de sus exposiciones, "en su compromiso con la conservación del medio ambiente"; una "despedida" hecha a través de un impreso en el que se invitaba a proporcionar datos personales para seguir en contacto, en especial a través del correo electrónico.

Con la mayor presencia de las redes sociales y de internet, diferentes instituciones han comenzado a cambiar los métodos de difusión de sus actividades: poco a poco ha desaparecido, por ejemplo, la comunicación a través del papel y empieza a generarse la conciencia sobre la necesidad de producir invitaciones y catálogos solo por medios electrónicos.

El anuncio no resulta una novedad en el ámbito de las instituciones culturales en nuestro país, si bien se había dado de manera gradual y silenciosa, como explica Plácido Pérez Cué, director de Medios del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), quien recuerda que por lo menos el museo Tamayo ya desarrolla esa labor desde hace varios meses.

Se trata de una decisión que está más allá de su valor económico: el promedio del costo de un millar de invitaciones, a cuatro tintas, media carta, en opalina de 90 gramos, está alrededor de los mil 800 pesos; ya con un poco de mayor calidad en el papel o en la impresión, podría subir a unos cinco mil pesos en promedio.

Una propuesta que puso en marcha Itzel Vargas, hasta hace una semana directora del Museo del Palacio de Bellas Artes —un cargo ocupado ahora por Miguel Ángel Fernández Félix—, para quien la idea primordial fue aprovechar de mejor manera los recursos y, con ello, contribuir de alguna manera a la conservación del medio ambiente, porque no solo implica la impresión, el uso de tinta y de papel, sino desde el plástico que envuelve las invitaciones hasta la necesidad de mensajería.

"No es una decisión tan difícil de tomar considerando que en la actualidad la gente está más acostumbrada a recibir la información a través de los medios digitales. En México hemos avanzado mucho en despertar consciencia sobre nuestro planeta y como instituciones culturales no nos podemos quedar atrás en ese sentido", dijo la funcionaria.

Vargas destacó que en la impresión de las invitaciones o de cualquier documento de difusión de actividades invierten alrededor de 100 mil pesos al año, una cantidad que no resulta tan significativa si se toma en cuenta la importancia de las exposiciones que alberga el Museo del Palacio de Bellas Artes. "Obviamente siempre tenemos la responsabilidad de hacer el mejor uso de los recursos, pero lo más importante era contribuir en la conservación del planeta", recalcó.

Consumo de árboles

Entre los antecedentes de una decisión de ese tipo podría tomarse en cuenta el hecho de que desde hace cinco años los boletines de prensa generados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) ya no se distribuyen en papel, lo que sin duda genera un ahorro poco atendido: por lo general, el dossier se mandaba de lunes a sábado, con un promedio de 15 cuartillas por paquete, a por lo menos 50 representantes de distintos medios de comunicación, la gran mayoría de la Ciudad de México.

Si se toma en cuenta que para generar una tonelada de papel se requieren por lo menos 17 árboles, se puede valorar mejor la importancia de la decisión tomada por las diferentes instituciones artísticas y culturales, aunque no se haya dado de manera general, ni exista tampoco una recomendación directa de las encargadas de coordinar al subsector cultura, ya sean el Conaculta, el INBA o el INAH.

El impacto más importante está vinculado con el medio ambiente. De acuerdo con un informe preparado por Greenpeace México —publicado en la revista Este País—, la industria papelera puede consumir hasta cuatro mil millones de árboles al año, algunos de ellos procedentes de bosques primarios que no pueden sustituirse.

"Para fabricar la pasta con que se hace el papel, la industria vierte a los ríos 950 mil toneladas métricas de organoclorados, emite a la atmósfera 100 mil toneladas de bióxido de azufre y 20 mil de cloroformo. La tecnología moderna para producir pasta para papel genera uno de los efluentes más tóxicos que se conocen, consume mucha energía y grandes cantidades de agua fresca. Las prácticas modernas para la tala forestal y las plantaciones desmesuradas de monocultivos de crecimiento rápido, al servicio de la industria papelera, por su parte, tienen un impacto desastroso sobre el ambiente", dice el estudio.

CATÁLOGOS DIGITALES

En el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, dentro de su área de innovación tecnológica, trabajan en el desarrollo de una serie de acciones que permitan hacer la transición hacia lo electrónico desde diferentes perspectivas; así, por ejemplo, analizan la posibilidad de que todos los catálogos sobre exposiciones sean libros digitales, con lo cual se abatirían los costos en papel y en impresión, aquí con mayor calidad que en el caso de las invitaciones.

Sin embargo, todavía no existe uniformidad en este tipo de decisiones y cada una de las instituciones artísticas y culturales en el país aún son libres de decidir cómo difundir sus actividades, aunque al mismo tiempo cada vez hay mayor interés por dejar a un lado las invitaciones impresas, lo que se ha generado de manera más bien silenciosa.