BLANCA VALADEZ
14 de agosto de 2013 / 10:05 p.m.

México • Un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Medicina Genómica de México (INMEGEN) se dedica a localizar y descifrar las variantes del genoma que se presenta en enfermedades mentales, como es el trastorno obsesivo compulsivo y la depresión, para diseñar terapias personalizadas que detengan su evolución y eviten actos suicidas.

Humberto Nicolini Sánchez, investigador de la Institución, explicó que el proyecto científico consiste en analizar a la población que tiene familiares con antecedentes de ambas enfermedades mentales.

Por ello trabajan en coordinación con los Institutos Nacional de Neurología y Neurocirugía, y los Hospitales Psiquiátricos Infantil "Juan N. Navarro", "Fray Bernandino" y el Nacional de Psiquiatría "Juan Ramón de la Fuente", así como clínicas particulares que están estudiando a más de un centenar de personas. Con conocimiento informado se toman muestras de sangre, totalmente anónimas, para continuar con los estudios científicos que concluirán en dos o tres años.

"Los hallazgos señalan que, en el caso de la depresión existe un gen bautizado como SLC6A15, que genera cambios en el cerebro y hace más susceptibles a las personas que lo poseen. El hipocampo es la región cerebral vinculada a la depresión y la presencia del SLC6A15 hace que este se reduzca o encoja, provocando una mayor posibilidad de sufrir esta enfermedad.

"Existe un gen que tiene que ver con la vía que se llama de neurotransmisión del glutamato implicados en la transmisión de señales que parecen aumentar el riesgo de depresión pero también de los obsesivos compulsivos".

En México alrededor de 15 millones padecen algún problema de salud mental, principalmente, depresión, conforme con la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica (ENEP), que establece que dicho padecimiento es la principal causa de que haya crecido alcoholismo, las adicciones, y el suicidio.

En cuanto a los trastornos obsesivos, de acuerdo con la misma Encuesta, en México existe una prevalencia de 1.4 por ciento de personas, es decir, cerca de 2 millones, que padecen dicho trastorno mental, que afecta desde niños de seis años hasta adultos mayores, y el cual tiende a convertirse en crónico.

"Existen tres mujeres por un cada hombre con este tipo de trastorno que se caracteriza por ansiedad extrema e ideas recurrentes, obsesivas, que lleva a los enfermos a efectuar rituales compulsivos e impulsivos con el propósito de disminuir esa angustia. Y aunque ellos están conscientes de que lo que están haciendo resulta irracional e ilógico, no pueden parar porque hacerlo les genera cuadros severos de angustia", aclaró el especialista.

En salud mental no existe un perfil único de las personas con trastorno obsesivo compulsivo, el cual, también se acompaña de taquicardia, sudoración, intranquilidad excesiva, movimientos involuntarios, miedo, angustia, hasta esquizofrenia. "Se trata de una patología de carácter hereditaria, que resulta todo un misterio para la ciencia, que va en aumento".

Las dos enfermedades se ubican también, dijo, entre las diez primeras causas de pérdida de días productivos, por lo que dichas investigaciones resultan fundamentales para otorgar al paciente tratamiento preventivo o en su caso terapias personalizadas que impidan que pierda su trabajo, familia y que caiga en un estado donde decida quitarse la vida. Causan síntomas neurológicas como dolor de cabeza, visión borrosa, mareos, hormigueos, debilidad y fatiga, o problemas gastrointestinales y ginecológicos.

Las estadísticas también establecen que en México ha crecido en 50 por ciento la tasa de suicidios en tan sólo una década, al pasar de 2 mil a 4 mil 201 varones. Con 10 mil 500 intentos suicidas anualmente, entre personas de 15 a 44 años. Se estima que cada inmolación tiene un costo superior a los 4 millones de pesos.

Las investigaciones servirán para dar un giro importante de "cómo vemos los trastornos mentales y de las emociones" con un nuevo abordaje, con diagnósticos mucho más precisos y medicamento personalizados.