29 de junio de 2014 / 12:13 a.m.

James Rodríguez recibió el balón de un compañero y el tiempo se detuvo por un instante. Rodeado por camisetas celestes en la cancha, y por más de 73.000 fanáticos delirantes en las gradas, el prodigio colombiano durmió el esférico con una calma pasmosa, sin perderle la vista por un solo segundo.

De inmediato, como acelerando el reloj a su antojo, giró sobre su eje y sacó una volea seca, potente. El arquero uruguayo Fernando Muslera reaccionó lo más rápido que pudo. Saltó, estiró el brazo hasta donde lo permitieron sus coyunturas. Pero le faltó algún centímetro. La pelota pegó en la parte interior del travesaño y entró al arco.

Era el 1-0 de Colombia en su duelo del sábado ante Uruguay por los octavos de final de la Copa del Mundo.

Como ya ha hecho cinco veces en las dos últimas semanas, James corrió al punto del córner. Con su sonrisa de mil watts, abrió los brazos y se dejó abrazar por la adoración de un delirante estadio Maracaná. Colombia estaba rumbo a sus primeros cuartos de final de un Mundial, y todo gracias a este genio de apenas 22 años, estrella y goleador de la Copa de Brasil.

"Ojalá que siga progresando porque es muy joven y el fútbol necesita jugadores de estas características para su espectáculo", dijo el técnico uruguayo Oscar Tabárez. "Si hablamos de jugadores como James, como (Lionel) Messi, como Cristiano (Ronaldo), como (Luis) Suárez, son importantes para el espectáculo".

El brillo del colombiano en esta copa ha sido tal que otro James lo felicitó.

"¡Hombre, viendo este partido de los colombianos creo que tengo a mi jugador favorito de la Copa del Mundo", tuiteó LeBron James, el astro de la NBA. "Evidentemente su nombre le ayuda".

El resultado final fue de 2-0, con otro gol de —quien más— James. Su quinta anotación en el torneo, una más que Lionel Messi y Neymar, dos nombres con los que sin duda empezará a generar comparaciones. El que no supiera quién era James Rodríguez antes del Mundial, seguramente ya escuchó de este enlace tocado por los dioses, que dio sus primeros pasos en el humilde Envigado, fue campeón de Argentina con Banfield y de Portugal con Porto, antes de pasar la temporada pasada al Mónaco por unos 45 millones de dólares.

Mónaco se reforzó en ese mismo mercado con Radamel Falcao, el temido artillero colombiano que se perdió este Mundial por una lesión de rodilla. Pero en realidad su gran fichaje fue el de James, cuyo valor debe andar por las nubes después de sus rutilantes actuaciones en las cuatro victorias de Colombia, todas con goles suyos.

"Por lo que he visto hasta el momento es el mejor jugador del Mundial", comentó Tabárez. "Es un jugador que está muy bien... Creo que lo limitamos bastante hoy pero apareció y se hizo sentir. Colombia tiene esquemas de ataque y la mayoría se centra en James Rodríguez".

Durante muchos años Colombia soñó con tener un heredero de Carlos "Pibe" Valderrama, aquel talentoso enlace que lideró la selección colombiana que disputó tres mundiales consecutivos (1990, 1994, 1998). Con sus milimétricos pases, Colombia llegó hasta los octavos de final hace 24 años en Italia.

Colombia ya no tiene que soñar. Su realidad está aquí, se llama James Rodríguez y Brasil se rinde a sus pies.

AP