JESSICA OLIVA
5 de mayo de 2013 / 04:15 p.m.

México • La Ruta de la Amistad, el corredor escultórico más grande del mundo, ha cambiado de dirección. Seis de sus 19 monumentos, los que fueron donados por distintos países durante las Olimpiadas Culturales de 1968, han sido reubicados con éxito, como parte de un proyecto de salvaguarda que ha sido impulsado desde 2011 por las embajadas, el Fondo Mundial de Monumentos y el patronato dela ruta.

Concebido originalmente por el artista plástico Mathias Goeritz, el corredor es el principal legado cultural del encuentro olímpico realizado en México; sin embargo, la construcción del segundo piso del Periférico puso en serio peligro su adecuada conservación. Según el presidente del Patronato Ruta de la Amistad, Luis Javierde la Torre, el proyecto contempla la reubicación de 10 esculturas en dos intersecciones viales principales, con el objetivo de rescatarlas del caos urbano y devolverlas a su hábitat original: "Era importante que no perdieran su esencia y su origen. Ese fue el primer criterio para su reubicación: que cada una tuviera el mismo entorno que poseía en el 68", señaló.

Tal es el caso de Sol, escultura del artista japonés Kiyoshi Takahashi, la cual, tras un proyecto de reubicación que ascendió a seis millones de pesos, fue reinaugurada el sábado pasado en su nuevo sitio: el Trébol 1, en la unión de Insurgentes y Periférico, al sur de la Ciudad de México. La pieza, formada por dos esferas blancas de 72 toneladas y siete metros de altura, es la quinta escultura de la ruta que es colocada en dicha intersección, en la cual, además, son realizados trabajos para rescatar el pedregal volcánico.

"Desde hace siete años trabajamos en el rescate de los Jardines del Pedregal de San Ángel. De allí surgió la idea de hacer 16 jardines, uno para cada escultura. De éstas, unas serán reubicadas en el Trébol 1, rodeadas de piedra volcánica, y otras en el Trébol 2, en el puente Viaducto-Tlalpan, bajo el tema de la siembra y la cosecha. Queremos conservarlas en su hábitat natural pero en otro sitio", reveló De la Torre.

Después de los Juegos Olímpicos realizados en el país en 1968, el corredor escultórico permaneció en el olvido durante un cuarto de siglo, hasta que el patronato fue fundado en 1994. Desde entonces, la asociación ha impulsado su restauración y conservación, así como un programa de financiamiento para que diversas instituciones privadas “apadrinen” una escultura.

La reubicación de los primeros seis monumentos, que inició con un presupuesto de 60 millones de pesos, fue financiado por el gobierno del Distrito Federal y comisionado a CAV Diseño e Ingeniería. De acuerdo con el ingeniero Eduardo Chiñas, líder del proyecto, se encuentran a la espera de la liberación de más recursos para trasladar las cuatro esculturas restantes (Francia, Israel, Marruecos y Puertas al viento, de México) al Trébol 2, en la intersección de Viaducto-Tlalpan y Periférico.