JORGE GARCÍA | CORTESÍA LA AFICIÓN
11 de agosto de 2016 / 10:03 a.m.

Han pasado casi nueve décadas, para ser exactos 88 años, desde la última ocasión que México se quedó en blanco en unos Juegos Olímpicos, cosa que ocurrió en Ámsterdam 1928. Desde ahí, la delegación mexicana ha ganado un total de 61 preseas (13 de Oro, 21 de Plata y 28 de Bronce) en 19 justas disputadas.

La primera medalla para una delegación mexicana fue hace 116 años, durante los Juegos Olímpicos de París 1900, cuando de la mano del equipo de Polo conformado por los hermanos Pablo, Eustaquio y Manuel Escandón, además de Guillermo Hayden, México se llevó un bronce a casa, en un deporte que se consideraba de 'Reyes' en Europa. Fue el único metal que México ganó en dichos Juegos.

De ahí, la delegación mexicana desapareció del panorama de las justas veraniegas durante 24 años, regresando hasta los Juegos de París 1924, en donde se fue sin ninguna presea. Historia que se repetiría cuatro años después, en la Olimpiada de Ámsterdam 1928. Aquellos Juegos Olímpicos fueron los últimos en donde México se quedó sin ganar ni un solo metal

México, a esta historia, suma su Olimpiada del 68', en casa, como su mejor actuación, haciéndose de un total de nueve medallas, seguida de Londres 2012, con siete, Sydney 2000 y Los Ángeles 1984, con seis, y finalmente Londres 1948, con cinco, como sus participaciones más destacadas en los Juegos Olímpicos, que en combinado suman 33 de las 62 preseas obtenidas por la delegación de nuestro país.

Pero en contraparte, también se suman las peores actuaciones de México en las justas veraniegas, en donde se cuentas las participaciones hechas en las Olimpiadas de Helsinki 1952, Roma 1960, Tokio 1964, Múnich 1972, Barcelona 1992 y Atlanta 1996, todas con tan sólo una presea conseguida por México (El saldo total: 3 de Plata y 3 de Bronce).

Ahora, en estos Juegos Olímpicos de Río 2016, México podría alcanzar –todavía- a hacer su cosecha decorosa, igualando lo hecho en las seis justas anteriormente mencionadas, en donde sólo consiguió una medalla, o bien, en el peor de los casos, que después de 88 años, se vuelva a repetir lo sucedido en Ámsterdam 1928: regresar con las manos vacías a casa.