AFP
11 de agosto de 2016 / 01:09 p.m.

La comentada mala actuación del nadador etíope Robel Habte, último de las series de 100 metros en estilo libre, provocó polémica en su país, donde el nadador 'amateur', hijo del presidente de su Federación, es acusado de haberse beneficiado de favoritismo para participar en los Juegos de Río.

Apodado 'Robel la Ballena' en las redes sociales por su físico no precisamente esbelto -tiene incluso barriga-, el nadador etíope de 1,79 metros de estatura y 81 kilogramos de peso se convirtió en uno de los protagonistas de la natación olímpica, donde se quedó muy retrasado con respecto a sus competidores.

Su mala actuación, con un tiempo de un minuto, cuatro segundos y 95 centésimas, muy lejos de los 48.58 segundos necesarios para una clasificación a la ronda siguiente, fue juzgada por la prensa internacional como la encarnación perfecta de la máxima olímpica sobre que "lo importante no es ganar, sino participar".

Pero en Etiopía su actuación no fue recibida precisamente con una sonrisa divertida y muchos recordaron que Robel Habte es hijo de Kiros Habte, el presidente de la Federación Etíope de Natación, disparando las especulaciones sobre la cuestión de que pudo beneficiarse de ese parentesco para lograr estar en Río 2016.

Es el "símbolo" del "favoritismo y de la incompetencia que estamos combatiendo", estima Lina T., una habitante de Adís Abeba, en su cuenta de Twitter, haciendo referencia al movimiento de protesta antigubernamental violentamente reprimido en las últimas semanas en Etiopía.

El caso de Robel Habte se convirtió en objeto de discusiones encendidas en las redes sociales en Etiopía, donde muchos internautas pidieron la dimisión del presidente de la Federación de natación, un deporte poco popular en un país que no cuenta con ninguna piscina olímpica.

ESPERANDO EL ATLETISMO

El nadador etíope de 24 años, sin ninguna experiencia deportiva en competición, tuvo además el honor de ser el abanderado de la delegación etíope, que cuenta con atletas de fondo y medio fondo de prestigio mundial, en la ceremonia de inauguración en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro.

"Está bien terminar último, alguien tiene que serlo, pero no está bien humillar a un país participando en una competición sin ninguna competencia para ello", se indigna Seble T., también de Adís Abeba, en su cuenta de Facebook.

"Es triste tener tantos Robel en el sistema, es hora de darse cuenta de las razones de que la gente esté tan enfadada y frustrada", agregó.

Kiros Habte habló desde Brasil con la radio gubernamental Fana y defendió su participación.

"No aspirábamos a ningún resultado. Sólo a participar, eso es todo", afirmó.

El inicio el viernes de las competiciones de atletismo es el momento que espera Etiopía para brillar en los Juegos de Río, aunque la Federación nacional de ese deporte también fue acusada de incompetencia y nepotismo antes de la competición por haber descartado a Kenenisa Bekele, tres veces medallista olímpico, para dejar hueco a corredores más jóvenes y menos experimentados.