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21 de agosto de 2016 / 09:00 p.m.

El mítico estadio Maracaná y miles de personas en todo el mundo fueron testigos del apagado del fuego del pebetero olímpico de Río 2016, ante el canto romántico, nostálgico de Mariene de Castro.

Mientras la escultura quinética creada por Anthony Howe para acoger la llama Olímpica en los Juegos de Rio 2016 gira, es bañada por agua para disminuir el fuego hasta que se apaga totalmente, para provocar los aplausos y finiquitar el adiós de Río 2016.

Histórico fue el pebetero de Río 2016, que se convirtió en uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad de Río de Janeiro. Miles de personas se acercaron cada día a la histórica iglesia de la Candelaria, en el centro de esta ciudad para ver el sol, figura que se apreciaba en este original pebetero.

Incluso por vez primera, la llama olímpica estuvo presente en un estadio, pero donde no se efectuaron las pruebas del atletismo, cuando era una tradición que el fuego fuera testigo de cada una de dichas pruebas.

Tras desaparecer el fuego olímpico, la fiesta continuó en la Ceremonia de Clausura de los Juegos Olímpicos Río 2016 con la música y alegría, se tocó el tema “Cidade Maravilhosa”, muy popular en Brasil.