11 de febrero de 2013 / 02:06 p.m.

Monterrey.- Fue considerada por el naturista inglés Charles Darwin como “"una mujer notablemente fina"”, pero éste fue uno de los pocos halagos que recibió en vida la mexicana Julia Pastrana.

Por el contrario, su definición como “"la mujer más fea del mundo"” ha persistido en los más de 150 años que tiene de muerta.

Julia Pastrana, nacida en la década de los 30 del siglo XIX, es oriunda de Sinaloa y a raíz de la enfermedad que le provocó exceso de vello en su cuerpo, además de una malformación en su mandíbula, se le exhibió como la mujer simio.

Tras más de 100 años de que su cuerpo momificado estuviera arrumbado en el Departamento de Anatomía de la Universidad de Oslo, mañana los restos de Julia Pastrana regresarán a México con todos los honores que el estado de Sinaloa puede ofrecer.

Son 10 años los que ha invertido la artista Laura Anderson para lograr la repatriación de Pastrana. A su iniciativa se le unió el historiador Ricardo Mimiaga, y poco a poco el pueblo de México conoció su caso.

UNA MEXICANA EN EUROPA

Nacida en una población humilde en la sierra de Sinaloa, Julia Pastrana llegó al mundo con una extraña enfermedad para los años de 1830.

Ahora sabemos que nació con hipertricosis lanuginosa y severa hiperplasia gingival, lo que le dio un aspecto simiesco al desarrollar excesivo vello en su cuerpo y unas mandíbulas profusas. A ello, habría que sumarle que medía sólo 1.33 metros de estatura.

Pronto su vida llegó a los circos, y mediante una funesta transacción el empresario norteamericano Theodore Lent se casó con ella para poderla exhibir por todo Estados Unidos y Canadá.

A pesar de su aspecto dominó cinco idiomas, además de ser mezzosoprano e imitadora de cantantes de la época.

Llamada La Indescriptible, Pastrana llegó en 1857 a Londres junto a Lent. Es en Europa cuando la presentan a Charles Darwin, proponiéndola como “el eslabón perdido” entre los simios y el hombre.

“"Una mujer notablemente fina, pero tiene una densa barba masculina y una frente peluda”", declaró el notable naturista.

De gira por Moscú, en 1860 dio a luz un niño que heredó su enfermedad y murió horas después de haber nacido; ella falleció cinco días después del parto. El empresario cobró a los aristócratas rusos que rodearon su lecho para presenciar su agonía.

Lent vendió los cadáveres de su esposa e hijo al profesor Sukolov de la Universidad de Moscú, quien decidió momificar ambos cuerpos para exponerlos en esa institución.

Las momias de Julia y su hijo fueron exhibidas en gran parte de Europa. Un empresario Noruego, Mr. Lunds, las compró en 1921 para su Cámara de los Horrores.

Durante la ocupación alemana en 1943 se ordenó que dicha colección se destruyese, pero Mr. Lund consiguió persuadir a las autoridades alemanas de que la Apewoman (mujer mono) iría bien para las arcas del III Reich. Julia y su hijo se exhibieron por los territorios ocupados alemanes.

Unos vándalos irrumpieron en las instalaciones de almacenamiento en 1976 y mutilaron la momia del bebé. Los restos fueron consumidos por roedores.

La momia de Julia fue robada en 1979 y almacenada en el Instituto Forense de Oslo después de que el cuerpo fuera reportado a la Policía. Se identificó en 1990 y permaneció en un féretro sellado en el Departamento de Anatomía de la Universidad de Oslo desde 1997.

REGRESO A MÉXICO

Gracias al apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, del Gobierno de Sinaloa y por la clara voluntad de la artista Laura Anderson, los restos de Pastrana regresan a México. La decisión se comenzó a gestar el año pasado y se resolvió en junio de 2012 por las autoridades de Oslo.

La llegada a Sinaloa será mañana, en donde se hará una recepción oficial de estado, una misa en la Iglesia de los Apóstoles Felipe y Santiago, para luego ser enterrada en el Panteón Histórico.

A manera de reivindicar su condición humana y demostrar un grado de ética en lo que respecta al personaje, el féretro de Julia Pastrana permanecerá cerrado para evitar el morbo de los curiosos.

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Monterrey la recuerda-Con la obra teatral El circo a ninguna parte, artistas de Monterrey buscaron dignificar la vida de Julia Pastrana siendo pioneros en todo México.

La obra se presentó algunas veces en el Teatro del Centro de las Artes durante 2008, bajo la dirección de Alberto Ontiveros (Linares, NL) y con un texto de Damián Cano (Tamaulipas).

“"Impactó tanto que mucha gente empezó a preguntarnos del tema y todavía ahora nos preguntan si volveremos a montar la obra"”, declara Alberto Ontiveros.

La propuesta regiomontana también buscó dar una dignificación al personaje. Pastrana fue personificado por la actriz Cecilia Ramírez, que en ningún momento utiliza maquillaje y se muestra tal cual.

“"En el 2010 se empieza a hablar de Pastrana en México, y nuestro montaje lo trabajamos en el 2005”, asegura el actor y director.

Actualmente, Ontiveros y parte del grupo que formó El circo a ninguna parte trabajan en un musical sobre la vida de Julia Pastrana con una compañía en Nueva York.

“"Nosotros mostramos una versión agridulce, de ser considerada un monstruo pero que a la vez fue una diva reconocida en Europa, en donde se hicieron obras de teatro escritas para ella"”.

La muerte de Julia Pastrana se da en Moscú, y este hecho se mostró en las primeras planas de los principales diarios del mundo.

GUSTAVO MENDOZA LEMUS