8 de febrero de 2014 / 04:33 p.m.

El apodo de Sage Kotsenburg se refiere a su tendencia de guardarse sus mejores cartas para el final.

Este sábado, sin embargo, el estadounidense de 20 años se alzó con autoridad la primera medalla de los Juegos Olímpicos de Invierno al imponerse en el slopestyle, la acrobática y arriesgada nueva prueba del snowboard.

Kotsenburg se proclamó campeón con una puntuación de 93.50, para superar al noruego Staale Sandbech of Norway. El canadiense Mark McMorris, quien a duras penas logró entreverarse a la ronda final, se llevó la presea de bronce.

Si hay una prueba en estos juegos invernales que se aproxima a los X Games, ese es el slopestyle. Se trata de una modalidad en que los esquiadores combinan una serie de saltos y piruetas desde rampas.

El debut olímpico del slopestyle, sin embargo, sufrió a última hora la baja de Shaun White, la estrella del deporte.

"Second Run Sage", el apodo de Kotsenburg, supó amansar la traicionera pista que a comienzos de semana espantó a su compatriota White y que también provocó que varios rivales pasaran por la enfermería.

Con su melena rubia que se le sale del casco, Kotsenburg derrochó aplomo en la nieve de la cordillera del Cáucaso.

Para dejar huella en el snowboard, los competidores tienen que dar un golpe en la mesa con su sello particular. Kotsenburg lo hizo en la estación invernal de Krasnaya Polyana con un impresionante salto sobre la segunda rampa.

McMorris, mermado por una costilla fractura, no pudo mostrar su mejor nivel. Favorito al oro olímpico hasta que sufrió la lesión en los X Games el mes pasado, McMorris sorteó como pudo las semifinales y su desempeño en la ronda decisiva estuvo lejos de ser espectacular.

También el sábado, la noruega Marit Bjoergen ratificó su condición de figura dominante del esquí de fondo al consagrarse campeona del denominado skiathlon femenino, revalidando el título que obtuvo hace cuatro años en Vancouver.

Bjoergen, quien fue la atleta más laureada en Vancouver con una cosecha de tres oros, una plata y un bronce, se despegó de la sueca Charlotte Kalla en la última recta de la prueba que combina un tramo de 7,5 kilómetros de estilo clásico y 7,5 de estilo libre, un riguroso examen de la fuerza y técnica de las competidoras.

Confirmando que puede aspirar a repetir sus triunfos de Vancouver, Bjoergen empleó un tiempo de 38 minutos y 33.6 segundos, subiéndose por cuarta vez a lo más alto de un podio olímpico.

Kalla entró con un retraso de 1.8 segundos, llevándose la plata. La noruega Heidi Weng completó el podio.

Otros tres títulos se dirimían más tarde: los 5.000 metros del patinaje de velocidad; la prueba de baches femeninos del esquí de estilo libre; y el sprint de 10 kilómetros en el biatlón.

Kotsenburg estrenó el "Holy Crail", una maniobra en la que rotó cuatro veces y medio en su vuelo por los aires, atajando la tabla a sus espaldas.

"Nunca lo había intentado, primera vez en mi vida", dijo Kotsenburg, quien todo este tiempo había estado relegado en el segundo plano de su deporte.

AP