13 de abril de 2013 / 07:23 p.m.

México • Con retos y desafíos el Laboratorio de Análisis y Referencia en Sanidad Forestal (LARSF) cumple con su misión de cuidar los recursos forestales de México, para garantizar el bienestar de los ecosistemas monitoreando cualquier anomalía que pueda ser indicio de plaga.

"Mientras tenemos una buena alimentación, los organismos que normalmente nos pueden atacar no nos causan ningún daño; pero cuando hay problemas de alimentación y enfermedades por diversas causas, es muy probable que los organismos puedan perjudicarnos. Lo mismo pasa con los árboles".

Con esta analogía entre el ser humano y los árboles, el doctor Francisco García, director general de Gestión Forestal y Servicios, explicó que la labor fundamental del LARSF, perteneciente a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), es velar por los intereses productivos de los recursos naturales y forestales del país.

Es decir, si se detecta la existencia de alguna plaga en nuestros bosques o en algún producto derivado de la madera que quiera entrar al país, el laboratorio debe analizar estos organismos y realizar una serie de acciones para garantizar que los ecosistemas no queden en entredicho, protegiéndolos desde el punto de vista sanitario.

A pesar de ser pequeño, el laboratorio cuenta con el equipo necesario para realizar sus funciones; se tienen las fotografías de los insectos que se han recibido y contienen muestras de árboles que han sido dañados por plagas.

El director general reconoce que el LARSF debe superar varios retos, entre ellos la actualización permanente del personal mediante cursos, talleres y congresos; incrementar el personal, y contar con la tecnología más avanzada; retos para los cuales se necesita un presupuesto de inversión más alto.

Pese a los desafíos por superar, "cada uno tenemos claras nuestras funciones y aseguro que seguiremos velando por la protección de los ecosistemas para que nunca llegue una plaga a México que represente un peligro sanitario", dijo García.

Para lo anterior, el LARSF trabaja en conjunto con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que mediante sus inspectores atiende las denuncias presentadas por ciudadanos, por el gobierno de algún estado de la República, por la Comisión Nacional Forestal o cualquier otra institución que detecte un predio o producto boscoso que pueda tener indicios de plaga.

"Cuando los inspectores detectan en el territorio nacional alguna plaga o enfermedad que puede representar riesgo, envían una muestra al LARSF, éste identifica al parásito y determina si es una plaga sin importancia económica productiva o si es una plaga de importancia cuarentenaria, es decir, que representa algún riesgo por ser externa a México. De ser así, se pone en marcha un operativo local y nacional para aislar a la plaga y evitar la dispersión", expresó García.

Pero como las plagas también pueden entrar a nuestro país mediante objetos de importación derivados de la madera, inspectores de Profepa se encuentran en los puntos fronterizos y vigilando que los productos no contengan algún bicho u hongo que pueda resultar dañino para el ecosistema forestal mexicano.

Si los inspectores de Profepa detectan en un punto de frontera algún organismo que represente una amenaza, se envía inmediatamente una muestra al LARSF; no importa si está vivo o muerto. El laboratorio determina si es un insecto que se encuentra ya en nuestro país, lo cual no representa ningún problema, o si es de naturaleza cuarentenaria; en este caso se le exige al importador que devuelva la mercancía al país de origen o la incinere; pero en la mayoría de los casos solo se da un simple tratamiento preventivo y se permite la introducción de la mercancía por no representar ningún peligro. Por lo general el procedimiento no suele llevar más de siete días.

El director general recalcó que el laboratorio y su función no son conocidos porque, "gracias a Dios", no ha existido un problema realmente grave que lo dé a conocer.

De 2008 a la fecha, el LARSF ha atendido 489 muestras que han sido detectadas en los puntos de ingreso al país; de las cuales solo en 40 por ciento se ha dictaminado rechazo o incineración por representar un peligro. Los puntos fronterizos de donde se han recibido más muestras en el mismo periodo son los puertos de Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Tampico y Veracruz, así como las fronteras de Piedras Negras, Nuevo Laredo y Tijuana.

Los principales países de donde provienen los productos contaminados son: Estados Unidos, con 49%; India, con 8.2%, y China, con 7.2%. Les siguen Perú, Indonesia y Chile, con 6.5%, 6.1% y 4.1%, respectivamente.

Asimismo, los productos forestales en los que se realizan las detecciones más frecuentes son: árboles de Navidad, embalajes de madera y madera aserrada.

Labor del LARSF

Se encarga de emitir análisis de riesgo cuando un país desea importar un producto determinado: de dónde viene, qué tipo de plagas y enfermedades puede tener, dictaminan la gravedad o flexibilidad para importarlo.

En el laboratorio se cuenta con una colección de todas las muestras de plaga que ha recibido (aproximadamente 25 mil). Estos están catalogados y en frascos llenos de alcohol.

Además, en una base de datos se encuentran las características de la especie, su fotografía y el país al que pertenecen. El director, Francisco García, adelantó que próximamente saldrá una publicación “que casi está lista” con estos datos.

ARÁNZAZU PERUSQUÍA