26 de febrero de 2013 / 02:16 p.m.

Un grupo de investigadores y médicos de la Comunidad Europea y de América Latina lanzaron una alerta internacional sobre el incremento de personas que padecen síndrome de Intestino Irritable (IBD, por su sigla en inglés) o de Crohn.

El Instituto Nacional de Nutrición inició un censo en México para detectar y atender a los afectados por este síndrome, que llegan a tener más de 30 episodios diarios de diarrea, fatiga crónica y anemia severa , además de que el padecimiento puede ser mortal.

Marco Greco, presidente de la European Federation of Crohn’s and Ulcerative Colitis Associations; Walter Reinisch, del Hospital General de Viena y Jesús Kazuo Yamamoto del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición en México, explicaron que aunque no se trata de una enfermedad nueva, se registró un aumento de casos a escala global, sobre todo en niños, y advirtieron que hay pocos especialistas capaces de detectarla a tiempo.

Los participantes del congreso internacional “Join the fight against IBD”, realizado en Viena, informaron a más de 130 representantes de varias naciones sobre la importancia de modificar las políticas sanitarias de sus países, capacitar a los médicos sobre este padecimiento y evitar impactos negativos en el ámbito económico, ya que el IBD genera incapacidades, ausentismo laboral y baja productividad.

Greco y Reinisch dijeron que en Europa se han registrado 3 millones de casos y estiman que en realidad afecta hasta a 15 por ciento de los habitantes de ese continente.

Por su parte, Yamamoto explicó que aunque se desconoce la prevalencia en México “hemos detectado que el problema creció en menos de una década, cada año se presentaban alrededor de 20 casos, pero a partir del 2006 se triplicaron lo que significa, 60 casos más anualmente.

"“Hemos empezado estudios. La enfermedad en México creció drásticamente, sobre todo en el norte del país, y de acuerdo con lo que hemos investigado se suman tres factores, el medio ambiental, el genético y el inmunológico. Entre los climáticos tenemos la presencia de la bacteriaE. coli, por otro lado la occidentalización de la dieta, es decir, comida con alto consumo de grasa y ausencia de parásitos que producen la secreción de proteínas protectoras en edades tempranas. Nuestros estudios están avalados por la Universidad de Harvard donde me he formado”", explicó Yamamoto.

El problema, detalló el experto, es que la gente se somete a cirugía de intestino por las ulceraciones que provoca ese mal y muchos fallecen no por la enfermedad, sino por las bacterias o virus oportunistas.

Un paciente afectado por el síndrome de Crohn muchas veces se incapacita hasta por un año, lo que afecta su vida laboral y en ocasiones pierden el empleo.

Yamamoto opinó que, debido a las graves consecuencias del IBD, "“se debe incluir en el catálogo de enfermedades discapacitantes e invalidantes"”.

Uno de los pacientes que ofreció su testimonio fue Daniel Sundstein de Dinamarca, quien relató que tenía diarrea con sangre más de 30 veces al día, no se podía parar por semanas de su cama y sufría de dolor abdominal intenso.

"“Para mí, caminar cuatro pasos o subir algunos escalones era un maratón. Estuve así tres años y medio”", dijo.

Sundstein se sumó a la campaña “Únete a la lucha contra el IBD” y ha recibido de varias compañías farmacéuticas, entre ellas AbbVie, lo último en inmunosupresores que ahora le permiten “correr verdaderos maratones”, concluyó.

— BLANCA VALADEZ